Si os enterrasen vivos...

  • Iniciador del tema Iniciador del tema jorgevm
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
pepi_juani rebuznó:
Bueno, y a Lovecraft. No recuerdo el nombre del cuento.

Naturalmente. Como buen seguidor de Poe, Lovecraft ensayó muchos de los temas de Poe, aunque jamás llegó a su maestría.
 
probablemente me daría un ataque de histeria puesto que tengo claustrofobia, luego supongo que me daría un ataque de mala ostia y me liaria a golpes con el ataud y lo que surgiera antes, desangramiento o falta de oxígeno: si muero, que sea por méritos propios, no pq un hijo de puta me haya condenado.

edito por puta dilexia
 
Los casos de muerte aparente han sido comunes hasta hace relativamente pocos años.

Hoy en dia se certifica la muerte de un individuo de manera legal con la muerte cerebral (lo que se denomina encefalograma plano del cerebro).

A pesar de este método infalible, existe la costumbre de ley de esperar un tiempo prudencial para realizar el enterramiento.

Todos los pueblos españoles están llenos de casos de "muertos" que resucitan en momentos interesantes; y de gente que con posterioridad se ha descubierto que se enterró en vida.

Un requisito para iniciar el proceso de santificación, es la exhumación de un cuerpo. La razón es la posible búsqueda de un enterramiento en vida, ya que si se descubren restos de signos de vida, esa persona no puede ser santificada (ya que en esos momentos se supone que reniega hasta de lo más sagrado, y se acuerda de todo el mundo).

Esto anterior me lo contó hace años un profesor de literatura, ya que decía que esto le pasó a más de un posible santo.
 
jorgevm rebuznó:
Imaginaos que estáis vivos en un ataúd, que no deja ni darte la vuelta, a oscuras, muchos metros bajo tierra, sin que nadie os oiga y bueno, sin comida ni bebida ni nada extraño que os inventéis.

Pos hala, qué haríais? A darle al coco.

Ya ves...que cosas :roll:
 
Enterrarse vivo en un ataúd... Se me acaba de ocurrir un método para acabar con el problema del acceso a la vivienda de la juventú...
 
La gente aun no sabe para que sirve el velatorio, por lo que veo.
 
Yo me haria mi última paja antes de morir asfixiado y de cagarme en todos los muertos de todos los vivos que me han enterrado. :lol:
 
FOLLADICTO rebuznó:
Yo me haria mi última paja antes de morir asfixiado y de cagarme en todos los muertos de todos los vivos que me han enterrado. :lol:

haciendo honor al rango, eh? :41
 
Jacques de Molay rebuznó:
pepi_juani rebuznó:
Bueno, y a Lovecraft. No recuerdo el nombre del cuento.

Naturalmente. Como buen seguidor de Poe, Lovecraft ensayó muchos de los temas de Poe, aunque jamás llegó a su maestría.

Poe y Lovecraft eran genios de respeto, les recomiendo un escritor llamado Andrés Caicedo, se inspiro mucho en la obra de los anteriormente nombrados y se curro unos cuentos de lo mas friki (canibalismo, infección, los dientes de caperucita), pero tirando por el lado filosofico tambien.

saludos pa todos!
 
tologordo rebuznó:
45880044141d484af1116e.jpg


un día si alguien sabe la historia de este elemento q la cuente, se decía q era un niño malnacido asturiano

respecto a lo de enterrarse vivo, creo q la reacción sólo se puede saber una vez dentro, seguro q del miedo nos da un infarto

Esa foto aparecía en la portada de un periodico friki q vendían hace tiempo llamado "noticias del mundo", creo q el titular era "Mauricio, el niño vampiro", también recuerdo q aparece en "Seven" en un periódico q lee Brad Pitt.

Respecto a lo de escapar si te enterrasen vivo, no es muy dificil, yo lo hice.
 
Gran periódico para despolle cuando cogiamos el autocar de regreso al cuartel de Huesca, allá por el 94.

Siempre salía algún artículo cebándose con los informáticos. Niños mutantes e invasiones alienígenas.

Me extraña que alguno de los redactores no sea ninguno de los presentes foreros.
 
Me partiria un hueso y haría palanaca con él pa abrir el ataud :lol:
 
Pandani rebuznó:
Me partiria un hueso y haría palanaca con él pa abrir el ataud :lol:

hey tronco not posibol, se supone q estas muchos metros bajo tierra


pd : gran hilo :roll:
 
black mamba rebuznó:
tologordo rebuznó:
45880044141d484af1116e.jpg


un día si alguien sabe la historia de este elemento q la cuente, se decía q era un niño malnacido asturiano

respecto a lo de enterrarse vivo, creo q la reacción sólo se puede saber una vez dentro, seguro q del miedo nos da un infarto

Esa foto aparecía en la portada de un periodico friki q vendían hace tiempo llamado "noticias del mundo", creo q el titular era "Mauricio, el niño vampiro", también recuerdo q aparece en "Seven" en un periódico q lee Brad Pitt.

Respecto a lo de escapar si te enterrasen vivo, no es muy dificil, yo lo hice.

joder que yo sepa los asturianos no somos tan feos... :( :(
 
Edgar Allan Poe escribió un relato sobre ese tema.
Una de las chifladuras del individuo en cuestión era el miedo a sufrir un ataque de catalepsia y que le enterrasen vivo.
 
Mauricio, el niño murciélago.

Todo un icono del periódico y un clásico en los distintos países en los que está publicación ha visto la luz. Aún hoy, en USA, se venden camisetas y todo tipo de merchandising del niño murciélago. En España, se le decidió llamar Mauricio. Hizo su primera aparición ibérica en el número 7 de Noticias del mundo. Esta criatura de enormes ojos, orejas puntiagudas y potente radar fue descubierta en los Picos de Europa por unos excursionistas. Se decía de él que forma parte de una raza milenaria que vive en las profundidades, que es capaz de ver a kilómetros de distancia (cosa curiosa porque los murciélagos son ciegos) y que se comunica con los murciélagos a la perfección. Lo que más llamó la atención a los científicos es la falta de higiene de esta raza. Mauricio nunca se había lavado los dientes. Los excursionistas que lo apresaron, pensaron en primer momento que era un extraterrestre y lo trasladaron a comisaria.
Y así nos quedamos, asustados, pensando en qué le depararía el futuro al joven "vampiro". Pronto volvimos a saber de él, fue en el número 13. "El niño murciélago es feliz, se ha enamorado" rezaba el titular de la portada, en la que Mauricio mordía cariñosamente el brazo de la joven Alicia, la hija de uno de los científicos que estudiaba al niño murciélago. Un tal Manuel Martínez, que con las semanas se encariñó de Mauricio, y éste de él. Tras un periodo de "domesticación", Mauricio abandonó su dieta de insectos por otra de cereales y carne cruda, y poco a poco comenzó a hacerse más sociable; aunque le costase algún arañazo a algún miembro del equipo. Incluso dejó que los científicos le lavasen los dientes. Manuel dejaba que su hija de 7 años, la pequeña y llena de pecas, Alicia, jugase con Mauricio media hora al día. El joven murciélago se la comía a besos y en más de una ocasión los científicos tuvieron que intervenir para evitar que, por accidente, el niño hiriese a su pequeña enamorada.
Una bonita historia de amor. Pero triste a la vez, no podemos olvidar que Maurico estaba en cautiverio, por muy bien que le atendiesen los científicos. Tardamos algo más en volver a saber algo sobre nuestro bichito preferido. Fue en el número 35 cuando estalló la bomba. Mauricio se había fugado, y lo había hecho con Alicia. El padre, desesperado, ofrecía 10 millones de recompensa. Tras 8 meses encerrado en el laboratorio Mauricio había hecho grandes progresos, ya se aseaba el solo y hasta había aprendido algunas palabras. Continuamente llamaba a gritos a Alicia y cada vez era más difícil separarle de ella. Así que una noche, aprovechando sus afilados dientes se liberó de las correas que le ataban a la cama y saltó por la ventana. Su instinto le condujo a la casa de los Martínez y allí se llevó a Alicia. No se sabe si fue un secuestro o ella estaba de acuerdo. Lo que si se sabe a ciencia cierta es que Mauricio también se llevo otra cosa, su cepillo de dientes.
A las 6 semanas de esta noticia, el periódico desapareció definitivamente de los quioscos, así que no volvimos a saber nada del niño murciélago asturiano, ni de su amada.
¿Qué habrá sido de ellos? Sólo Dios sabe. Probablemente Mauricio llevó a su prometida a su cueva y volvieron a las profundidades de la tierra, donde la convertiría en su esposa. Incluso es posible que hoy ya tengan un hijo. O que la raza de los hombres murciélago haya aprendido a lavarse los dientes... quién sabe.
 
jorgevm rebuznó:
Mauricio, el niño murciélago.

Todo un icono del periódico y un clásico en los distintos países en los que está publicación ha visto la luz. Aún hoy, en USA, se venden camisetas y todo tipo de merchandising del niño murciélago. En España, se le decidió llamar Mauricio. Hizo su primera aparición ibérica en el número 7 de Noticias del mundo. Esta criatura de enormes ojos, orejas puntiagudas y potente radar fue descubierta en los Picos de Europa por unos excursionistas. Se decía de él que forma parte de una raza milenaria que vive en las profundidades, que es capaz de ver a kilómetros de distancia (cosa curiosa porque los murciélagos son ciegos) y que se comunica con los murciélagos a la perfección. Lo que más llamó la atención a los científicos es la falta de higiene de esta raza. Mauricio nunca se había lavado los dientes. Los excursionistas que lo apresaron, pensaron en primer momento que era un extraterrestre y lo trasladaron a comisaria.
Y así nos quedamos, asustados, pensando en qué le depararía el futuro al joven "vampiro". Pronto volvimos a saber de él, fue en el número 13. "El niño murciélago es feliz, se ha enamorado" rezaba el titular de la portada, en la que Mauricio mordía cariñosamente el brazo de la joven Alicia, la hija de uno de los científicos que estudiaba al niño murciélago. Un tal Manuel Martínez, que con las semanas se encariñó de Mauricio, y éste de él. Tras un periodo de "domesticación", Mauricio abandonó su dieta de insectos por otra de cereales y carne cruda, y poco a poco comenzó a hacerse más sociable; aunque le costase algún arañazo a algún miembro del equipo. Incluso dejó que los científicos le lavasen los dientes. Manuel dejaba que su hija de 7 años, la pequeña y llena de pecas, Alicia, jugase con Mauricio media hora al día. El joven murciélago se la comía a besos y en más de una ocasión los científicos tuvieron que intervenir para evitar que, por accidente, el niño hiriese a su pequeña enamorada.
Una bonita historia de amor. Pero triste a la vez, no podemos olvidar que Maurico estaba en cautiverio, por muy bien que le atendiesen los científicos. Tardamos algo más en volver a saber algo sobre nuestro bichito preferido. Fue en el número 35 cuando estalló la bomba. Mauricio se había fugado, y lo había hecho con Alicia. El padre, desesperado, ofrecía 10 millones de recompensa. Tras 8 meses encerrado en el laboratorio Mauricio había hecho grandes progresos, ya se aseaba el solo y hasta había aprendido algunas palabras. Continuamente llamaba a gritos a Alicia y cada vez era más difícil separarle de ella. Así que una noche, aprovechando sus afilados dientes se liberó de las correas que le ataban a la cama y saltó por la ventana. Su instinto le condujo a la casa de los Martínez y allí se llevó a Alicia. No se sabe si fue un secuestro o ella estaba de acuerdo. Lo que si se sabe a ciencia cierta es que Mauricio también se llevo otra cosa, su cepillo de dientes.
A las 6 semanas de esta noticia, el periódico desapareció definitivamente de los quioscos, así que no volvimos a saber nada del niño murciélago asturiano, ni de su amada.
¿Qué habrá sido de ellos? Sólo Dios sabe. Probablemente Mauricio llevó a su prometida a su cueva y volvieron a las profundidades de la tierra, donde la convertiría en su esposa. Incluso es posible que hoy ya tengan un hijo. O que la raza de los hombres murciélago haya aprendido a lavarse los dientes... quién sabe.

:roll:
 
Yo es que no me dejo enterrar vivo...habra que ser galipollas
 
jorgevm rebuznó:
Mauricio, el niño murciélago.

Todo un icono del periódico y un clásico en los distintos países en los que está publicación ha visto la luz. Aún hoy, en USA, se venden camisetas y todo tipo de merchandising del niño murciélago. En España, se le decidió llamar Mauricio. Hizo su primera aparición ibérica en el número 7 de Noticias del mundo. Esta criatura de enormes ojos, orejas puntiagudas y potente radar fue descubierta en los Picos de Europa por unos excursionistas. Se decía de él que forma parte de una raza milenaria que vive en las profundidades, que es capaz de ver a kilómetros de distancia (cosa curiosa porque los murciélagos son ciegos) y que se comunica con los murciélagos a la perfección. Lo que más llamó la atención a los científicos es la falta de higiene de esta raza. Mauricio nunca se había lavado los dientes. Los excursionistas que lo apresaron, pensaron en primer momento que era un extraterrestre y lo trasladaron a comisaria.
Y así nos quedamos, asustados, pensando en qué le depararía el futuro al joven "vampiro". Pronto volvimos a saber de él, fue en el número 13. "El niño murciélago es feliz, se ha enamorado" rezaba el titular de la portada, en la que Mauricio mordía cariñosamente el brazo de la joven Alicia, la hija de uno de los científicos que estudiaba al niño murciélago. Un tal Manuel Martínez, que con las semanas se encariñó de Mauricio, y éste de él. Tras un periodo de "domesticación", Mauricio abandonó su dieta de insectos por otra de cereales y carne cruda, y poco a poco comenzó a hacerse más sociable; aunque le costase algún arañazo a algún miembro del equipo. Incluso dejó que los científicos le lavasen los dientes. Manuel dejaba que su hija de 7 años, la pequeña y llena de pecas, Alicia, jugase con Mauricio media hora al día. El joven murciélago se la comía a besos y en más de una ocasión los científicos tuvieron que intervenir para evitar que, por accidente, el niño hiriese a su pequeña enamorada.
Una bonita historia de amor. Pero triste a la vez, no podemos olvidar que Maurico estaba en cautiverio, por muy bien que le atendiesen los científicos. Tardamos algo más en volver a saber algo sobre nuestro bichito preferido. Fue en el número 35 cuando estalló la bomba. Mauricio se había fugado, y lo había hecho con Alicia. El padre, desesperado, ofrecía 10 millones de recompensa. Tras 8 meses encerrado en el laboratorio Mauricio había hecho grandes progresos, ya se aseaba el solo y hasta había aprendido algunas palabras. Continuamente llamaba a gritos a Alicia y cada vez era más difícil separarle de ella. Así que una noche, aprovechando sus afilados dientes se liberó de las correas que le ataban a la cama y saltó por la ventana. Su instinto le condujo a la casa de los Martínez y allí se llevó a Alicia. No se sabe si fue un secuestro o ella estaba de acuerdo. Lo que si se sabe a ciencia cierta es que Mauricio también se llevo otra cosa, su cepillo de dientes.
A las 6 semanas de esta noticia, el periódico desapareció definitivamente de los quioscos, así que no volvimos a saber nada del niño murciélago asturiano, ni de su amada.
¿Qué habrá sido de ellos? Sólo Dios sabe. Probablemente Mauricio llevó a su prometida a su cueva y volvieron a las profundidades de la tierra, donde la convertiría en su esposa. Incluso es posible que hoy ya tengan un hijo. O que la raza de los hombres murciélago haya aprendido a lavarse los dientes... quién sabe.

Más que el niño murciélago.... EL NIÑO MELÓOOOOOONNNNNNN.
 
En la época victoriana en Inglaterra había un terror morboso a que a uno le enterrasen vivo. Solían colocar aparatos con campanillas o timbres para aquellos que fuesen enterrados vivos y quisiesen salir, para avisar a los vivos.
 
Atrás
Arriba Pie