Que si, que si, que la juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y hace el zángano mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros, eso se supone que dijo Sócrates, que bueno, no escribió nada.
Toda generación tiene su idiosincrasia y suele verse con desconfianza por las previas. De todo el envoltorio cultural la mayoría de las cosas desapareceran, algunas de ellas por ridículas, otras simplemente sustituidas por otras nuevas. Mis viejos se reían del lenguaje de los jovenes cuando yo era crio, de aquel argot poco queda. Y eso pasará con el literal, el bro, el obvio. Lo mismo pasará con el regueton, que es una basura, pero bueno, no es que el bakalao fuese mucho mejor, y alguna de esas mierdas tendran revivals, como ahora se celebra a chimo bayo en las fiestas de los pueblos.
Esto del aura es una soplapollez que posiblemente sea efimera, como los therions estos de antes de ayer que hoy estan amortizados. Al final lo idiota va cayendo por su peso y desaparece, de nuevo, por idiota, o por sustitucion generalmente por algo aún más peor. Tampoco hay que hacerse mala sangre.