De todos los argumentos utilizados para criticar la prohibición de fumar, éste es, con diferencia, el que se lleva la palma de la estupidez.
Claro que sí, fumar en los bares es bueno, porque el tabaco camufla los olores de la peña. Bravo, bravísimo. Por la misma regla de tres, habría que tener los bares llenos de alacranes, porque se comen a las cucarachas y así estarían los locales libres de esos repugnantes insectos. :53