YA NO Me estoy follando a una VIEJA. No me arrepiento.

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Vaya zurullo de hilo que está quedando.

Y yo que me alegro, hijodelagrandisimaputa.
Bah!
104 páginas unicamente.
Tu hilo le saca 15 veces más.
¿Te das cuen? ¡Esto no es ni la décima parte!

Eres todo un no-referente foril. Tu caso se estudiará en las mejores universidades del orbe

K#rma y el triunfo del no-follismo
 
Molaría emular al Rómulo @VRC para copular con una madura buenota como Aitana Sánchez-Gijón sin pactos de conveniencia para seguir en el candelero, puro deseo sexual, por contradictorio que suene al instinto reproductivo de la combinatoria genética para la supervivencia de un descendiente, atraídos por la sensación placentera del coito por nuestro antecesor común compartido con el bonobo.



La menopáusica que no se consuela es porque no quiere ninguna de las excusas de las divulgadoras fake.

Salvo las divorciadas desesperadas por sentir pene en su desvencijada vagina, pasan del chisme vecinal al no tener ya nada que perder, pues fueron mujeres de un único hombre, cuya sexualidad quedo recluida para la concepción en el matrimonio.


La menopausia puede ser el mejor momento de la vida de las mujeres. Tienes libertad sexual porque no te puedes quedar embarazada (¡Ancha es Castilla!). Además, las afectaciones al estado de ánimo por el ciclo hormonal desaparecen, igual que los dolores asociados a la regla. Y dejas de pagar el 18% del IVA por los productos higiénicos, como si fueran joyas.

Pero para mí, lo más importante es el bienestar personal. La libertad. Como dice la Northup [la ginecóloga Christiane Northrup], con la caída del velo de las hormonas, es cuando ves la vida con más claridad. Estás para menos tonterías y te libras del mandato de la feminidad heterosexual. Empiezas a ser tú y vuelves a ser la niña que eras antes de que te sexualizaran. Pero para llegar a este punto debemos deshacernos de todo lo que el patriarcado nos ha intentado inculcar durante toda la vida y no dejar que, al llegar a la vejez, nos depriman una a una.

De la misma manera que no hay una sola menopausia, tampoco hay una sola sexualidad. Es verdad que muchas mujeres aseguran que su deseo baja o desaparece después de la menopausia, y aprovechan para cerrar el chiringuito. Pero hay que entender que la sexualidad de las mujeres heterosexuales se ve muy afectada por la de los hombres, que es la que realmente disminuye cuando llegan a una edad. Además, puede ser una excusa para liberarte de un tipo de sexo que, a lo mejor, nunca te ha gustado y que tenías sólo para cumplir con tu pareja.

Pero en la otra cara de la moneda tenemos a un número no poco significativo de mujeres que afirman que su deseo aumenta tras la menopausia. Además, nosotras tenemos la ventaja de que, como tenemos el aparatito del placer incorporado, podemos resolvernos la vida como queramos y cuando queramos, sin necesidad de medicación o ayuda externa, hasta el último día de nuestras vidas. Y de manera autónoma. Cuando entendemos eso y vemos que nos podemos satisfacer solas, sin necesidad de ser amables con nadie, nos cambia la vida. Porque las mujeres somos las reinas de la amabilidad en el sexo. Y de la condescendencia también.
 
Editado cobardemente:
Molaría emular al Rómulo @VRC para copular con una madura buenota como Aitana Sánchez-Gijón sin pactos de conveniencia para seguir en el candelero, puro deseo sexual, por contradictorio que suene al instinto reproductivo de la combinatoria genética para la supervivencia de un descendiente, atraídos por la sensación placentera del coito por nuestro antecesor común compartido con el bonobo.



La menopáusica que no se consuela es porque no quiere ninguna de las excusas de las divulgadoras fake.

Salvo las divorciadas desesperadas por sentir pene en su desvencijada vagina, pasan del chisme vecinal al no tener ya nada que perder, pues fueron mujeres de un único hombre, cuya sexualidad quedo recluida para la concepción en el matrimonio.


La menopausia puede ser el mejor momento de la vida de las mujeres. Tienes libertad sexual porque no te puedes quedar embarazada (¡Ancha es Castilla!). Además, las afectaciones al estado de ánimo por el ciclo hormonal desaparecen, igual que los dolores asociados a la regla. Y dejas de pagar el 18% del IVA por los productos higiénicos, como si fueran joyas.

Pero para mí, lo más importante es el bienestar personal. La libertad. Como dice la Northup [la ginecóloga Christiane Northrup], con la caída del velo de las hormonas, es cuando ves la vida con más claridad. Estás para menos tonterías y te libras del mandato de la feminidad heterosexual. Empiezas a ser tú y vuelves a ser la niña que eras antes de que te sexualizaran. Pero para llegar a este punto debemos deshacernos de todo lo que el patriarcado nos ha intentado inculcar durante toda la vida y no dejar que, al llegar a la vejez, nos depriman una a una.

De la misma manera que no hay una sola menopausia, tampoco hay una sola sexualidad. Es verdad que muchas mujeres aseguran que su deseo baja o desaparece después de la menopausia, y aprovechan para cerrar el chiringuito. Pero hay que entender que la sexualidad de las mujeres heterosexuales se ve muy afectada por la de los hombres, que es la que realmente disminuye cuando llegan a una edad. Además, puede ser una excusa para liberarte de un tipo de sexo que, a lo mejor, nunca te ha gustado y que tenías sólo para cumplir con tu pareja.

Pero en la otra cara de la moneda tenemos a un número no poco significativo de mujeres que afirman que su deseo aumenta tras la menopausia. Además, nosotras tenemos la ventaja de que, como tenemos el aparatito del placer incorporado, podemos resolvernos la vida como queramos y cuando queramos, sin necesidad de medicación o ayuda externa, hasta el último día de nuestras vidas. Y de manera autónoma. Cuando entendemos eso y vemos que nos podemos satisfacer solas, sin necesidad de ser amables con nadie, nos cambia la vida. Porque las mujeres somos las reinas de la amabilidad en el sexo. Y de la condescendencia también.
Se habla mucho del pana @ignaciofdez como user scrolleable, pero hostia puta.
 
La mayoría de las viejas menopáusicas que han fracasado en el amor porque no consiguieron un marido de obediencia vitalicia que se sometiera a la parienta en sus desvaríos sin llevar nunca la contraria cuando manifestara síntomas de enfermedad psiquiátrica, no quieren arriesgarse a conocer a nadie, porque ellas mismas están descreídas de gustar, saben que nadie puede enamorarse ni sentir atracción sexual afectiva por un monstruo.

Diferente cuestión es que en nuestras sociedades feministas una mujer viuda puede encontrar un novio de su generación sin esconderse de sus vecinas, algo impensable en las comarcas rurales tal como en las sociedades patriarcales donde carecía de la titularidad de sus bienes, históricamente posteriores al matriarcado avuncular, en la vida social controlada por las religiones, como Marcela, hacía nueva nupcia con un amigo próximo a su difunto marido.

No es ningún invent que hay maduras chifladas por el sexo, las tullidas promiscuas que ofrecen perversiones guarrindongas porque pretenden sobrepasar a las agraciadas de familias conservadoras, las adictas a diversos vicios desde las calorías de las grasas saturadas al exhibicionismo en playas nudistas, aunque no suelen ser las solteronas insoportables ni la ficticia casada adúltera, más bien divorciadas degeneradas tras infidelidades con amante, que no marido putero que alterna con meretrices.

Las viejas menopáusicas de intercambio sexual swinger ya son enfermas desequilibradas mentales, como los viciosos sin escrúpulos a las enfermedades venéreas.

Desde internet suelen trincar amantes jóvenes, para presumir de sus conquistas entre atolondrados misericordes, cuanto más tronadas han quedado tras la separación, algunas divorciadas ya han pasado por varios amantes a quienes invitaban a tener sexo en su casa, al aprovechar en su miserable tiempo las horas en que sus descendientes, incluso menores, pasan fuera del hogar.

Aquellas revanchistas que siguen las consignas vengativas contra el machismo opresor, se han creído la trola para justificar que no gustaron en su adolescencia entre las chicas agraciadas, odiaban a las estudiantes divertidas que fueron almas de las fiestas. Pretenden recuperar el tiempo perdido porque no ligaron en su juventud por la presión familiar de llegar vírgenes en castidad como baza para conseguir un marido que fuera un buen partido. Vivieron la ensoñación de ser deseadas, enamorar a mil hombres para ser ellas quienes los dejaran sin que lo supiera nadie, hasta conseguir entre los pretendientes al marido que cumpliera la función inseminadora encubridora.

Distinguen el engaño que ofrece como consuelo la ideología odiosa de nuestra época frente a la planificación familiar previa a los anticonceptivos, las más desgraciadas creerán que no necesitan a un marido a su lado a quien martirizar, como a sus hijos o al sobrino más ingenuo sobre quien descargar su frustración.

Tras formalizar jurídicamente el divorcio sin contar las denuncias falsas de viogen, ya da todo igual, nada que perder, no les importa ni que lo descubra su familia, aunque lleven una doble vida paralela en su vecindario entre los chismes de corrala.


Verónica es la protagonista del libro Y a lo mejor contarlo (Paidós). Tiene 50 años y, con una depresión latente, se propone “recuperar su eros perdido”. Para ello, inicia una búsqueda que la lleva a apuntarse a apps para ligar, a ir a un bar de swingers, a viajar sola, a masturbarse como nunca, a iniciarse en la anarquía relacional y hasta a contratar trabajo sexual. Su autora, la productora cultural María Acaso, bien podría ser Verónica. “La intención es crear un imaginario distinto de la menopausia para que las mujeres que estamos en ella la vivamos distinto pero también para que las generaciones venideras la puedan pensar desde un lugar de gozo y no de castigo y sufrimiento”, explica. En esta etapa, dice, el estigma sobre el sexo y el deseo de las mujeres recrudece.

María Acaso defiende los 50 como “un momento muy adecuado para despertar”: “Lo haces con más sabiduría, con más conciencia y reposo. Si además metes el vector feminista, te alejas también de esa experiencia del sexo normativo, prolongas el eros más allá del coito y la penetración. Es un resurgir o un completar que es imposible que hagas en la adolescencia o en la juventud más reciente”. Carmen Cuní sostiene algo parecido. Frente a la “premuerte” con la que aún se asocia muchas veces la menopausia, ella habla de “madurescencia”. Para ambas, la mirada feminista ha sido fundamental para encontrarse en el climaterio más allá de ideas preconcebidas y mandatos.

“Los feminismos, la anarquía relacional y la trascendencia sexual son las tres herramientas que más me han servido. Los feminismos te hablan desde el cuerpo, de vivir una vida feminista, te abren a la agencia y a la libertad política. La anarquía relacional porque te abre a otros modelos que no son la monogamia: la menopausia tiene que ver con etiquetas ancladas en el pensamiento tradicional, en el que una mujer respetable de 50 años tiene que estar casada, hacer tuppers para sus hijos y tener un trabajito decente. Que te puedas entender como parte de una constelación afectiva y no parte de una pareja te cambia la vida y la menopausia. Sabes que contigo misma eres capaz de generar bienestar y eso es importante contarlo”. asegura.

La vicepresidenta de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia admite que la atención a las mujeres durante esta etapa no siempre es como debería. “A veces, llega una mujer con síntomas que si un profesional no conoce bien puede trivializar o da información que no es adecuada y, en ese sentido, todos tenemos mucho que hacer”, dice. Cuní recuerda las palabras de una médica cuando, hace poco, acompañaba a su madre a una consulta. Ella leía un libro sobre menopausia y aprovechó para preguntarle a la doctora su opinión sobre esta etapa. “Es una cruz”, le respondió la profesional. Carmen se rebela: “¿Cómo puede decir esto una médica?”.
 
Editado cobardemente:
La mayoría de las viejas menopáusicas que han fracasado en el amor porque no consiguieron un marido de obediencia vitalicia que se sometiera a la parienta en sus desvaríos sin llevar nunca la contraria cuando manifestara síntomas de enfermedad psiquiátrica, no quieren arriesgarse a conocer a nadie, porque ellas mismas están descreídas de gustar, saben que nadie puede enamorarse ni sentir atracción sexual afectiva por un monstruo.

Diferente cuestión es que en nuestras sociedades feministas una mujer viuda puede encontrar un novio de su generación sin esconderse de sus vecinas, algo impensable en las comarcas rurales tal como en las sociedades patriarcales donde carecía de la titularidad de sus bienes, históricamente posteriores al matriarcado avuncular, en la vida social controlada por las religiones, como Marcela, hacía nueva nupcia con un amigo próximo a su difunto marido.

No es ningún invent que hay maduras chifladas por el sexo, las tullidas promiscuas que ofrecen perversiones guarrindongas porque pretenden sobrepasar a las agraciadas de familias conservadoras, las adictas a diversos vicios desde las calorías de las grasas saturadas al exhibicionismo en playas nudistas, aunque no suelen ser las solteronas insoportables ni la ficticia casada adúltera, más bien divorciadas degeneradas tras infidelidades con amante, que no marido putero que alterna con meretrices.

Las viejas menopáusicas de intercambio sexual swinger ya son enfermas desequilibradas mentales, como los viciosos sin escrúpulos a las enfermedades venéreas.

Desde internet suelen trincar amantes jóvenes, para presumir de sus conquistas entre atolondrados misericordes, cuanto más tronadas han quedado tras la separación, algunas divorciadas ya han pasado por varios amantes a quienes invitaban a tener sexo en su casa, al aprovechar en su miserable tiempo las horas en que sus descendientes, incluso menores, pasan fuera del hogar.

Aquellas revanchistas que siguen las consignas vengativas contra el machismo opresor, se han creído la trola para justificar que no gustaron en su adolescencia entre las chicas agraciadas, odiaban a las estudiantes divertidas que fueron almas de las fiestas. Pretenden recuperar el tiempo perdido porque no ligaron en su juventud por la presión familiar de llegar vírgenes en castidad como baza para conseguir un marido que fuera un buen partido. Vivieron la ensoñación de ser deseadas, enamorar a mil hombres para ser ellas quienes los dejaran sin que lo supiera nadie, hasta conseguir entre los pretendientes al marido que cumpliera la función inseminadora encubridora.

Distinguen el engaño que ofrece como consuelo la ideología odiosa de nuestra época frente a la planificación familiar previa a los anticonceptivos, las más desgraciadas creerán que no necesitan a un marido a su lado a quien martirizar, como a sus hijos o al sobrino más ingenuo sobre quien descargar su frustración.

Tras formalizar jurídicamente el divorcio sin contar las denuncias falsas de viogen, ya da todo igual, nada que perder, no les importa ni que lo descubra su familia, aunque lleven una doble vida paralela en su vecindario entre los chismes de corrala.


Verónica es la protagonista del libro Y a lo mejor contarlo (Paidós). Tiene 50 años y, con una depresión latente, se propone “recuperar su eros perdido”. Para ello, inicia una búsqueda que la lleva a apuntarse a apps para ligar, a ir a un bar de swingers, a viajar sola, a masturbarse como nunca, a iniciarse en la anarquía relacional y hasta a contratar trabajo sexual. Su autora, la productora cultural María Acaso, bien podría ser Verónica. “La intención es crear un imaginario distinto de la menopausia para que las mujeres que estamos en ella la vivamos distinto pero también para que las generaciones venideras la puedan pensar desde un lugar de gozo y no de castigo y sufrimiento”, explica. En esta etapa, dice, el estigma sobre el sexo y el deseo de las mujeres recrudece.

María Acaso defiende los 50 como “un momento muy adecuado para despertar”: “Lo haces con más sabiduría, con más conciencia y reposo. Si además metes el vector feminista, te alejas también de esa experiencia del sexo normativo, prolongas el eros más allá del coito y la penetración. Es un resurgir o un completar que es imposible que hagas en la adolescencia o en la juventud más reciente”. Carmen Cuní sostiene algo parecido. Frente a la “premuerte” con la que aún se asocia muchas veces la menopausia, ella habla de “madurescencia”. Para ambas, la mirada feminista ha sido fundamental para encontrarse en el climaterio más allá de ideas preconcebidas y mandatos.

“Los feminismos, la anarquía relacional y la trascendencia sexual son las tres herramientas que más me han servido. Los feminismos te hablan desde el cuerpo, de vivir una vida feminista, te abren a la agencia y a la libertad política. La anarquía relacional porque te abre a otros modelos que no son la monogamia: la menopausia tiene que ver con etiquetas ancladas en el pensamiento tradicional, en el que una mujer respetable de 50 años tiene que estar casada, hacer tuppers para sus hijos y tener un trabajito decente. Que te puedas entender como parte de una constelación afectiva y no parte de una pareja te cambia la vida y la menopausia. Sabes que contigo misma eres capaz de generar bienestar y eso es importante contarlo”. asegura.

La vicepresidenta de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia admite que la atención a las mujeres durante esta etapa no siempre es como debería. “A veces, llega una mujer con síntomas que si un profesional no conoce bien puede trivializar o da información que no es adecuada y, en ese sentido, todos tenemos mucho que hacer”, dice. Cuní recuerda las palabras de una médica cuando, hace poco, acompañaba a su madre a una consulta. Ella leía un libro sobre menopausia y aprovechó para preguntarle a la doctora su opinión sobre esta etapa. “Es una cruz”, le respondió la profesional. Carmen se rebela: “¿Cómo puede decir esto una médica?”.
Me cago en tu puta madre, reputísimo subnormal.
 
Tristemente ningún artículo de catedráticas estiradas hace mención a los hippies que promovieron la sexualidad libre afectiva como fugaz paradigma olvidado, el atisbo de lucidez occidental en los tiempos de festivales de música y marchas de protestas sociales entre pantalones de campana contra las invasiones militares y las armas químicas.

Los conservadores secularizaron el control de la religión sobre la sexualidad al manipular las sensaciones de la juventud que huía de los horarios vigilados para salir a la movida desde las verbenas rurales, el castigo familiar del repudio a la fornicación como pecado capital, a partir de la psicosis social de las enfermedades venéreas y el pánico terrorífico del virus de la inmunodeficiencia humana en la transición de los años 1980 a pesar de la sensualidad turística a la costa mediterránea, aquella esperanza se desvaneció baldía entre la destrucción epidémica de la toxicomanía intravenosa y las drogas comercializadas por descerebrados neonazis que reventaron las fiestas de música electrónica.

No hace falta ser @Asam o @THORNDIKE para ayuntar con las viejas empoderadas del feminazismo postmoderno, pero sí ser un semental que ni @Cachondo Mental para ser elegido por Janet Mason en sus obsesiones sexuales con pollones duracell...

Si el porno es la referencia con las maduras tetonas siliconadas que invitan a lolitos a tomar café cuando los hijos están con su padre... menos MILF ni cougars desquiciadas, porque todos habrían preferido a Mirage frente a la actual Brianna Banks, como a la juvenil Simony Diamond antes de quemar su vida de solanera picapedrera...
 
Editado cobardemente:
Pero estimado correligionario y caro mod
¿Por qué insistes en tu método ultraladrillo?
¿No te estás percatando que nadie los lee?
Y precisamente nadie los lee por su excesiva extensión. No se mi estinado, no le veo mucho el sentido

K#rma y usted valore
 
Es moderador, un respeto.

Mi capacidad de atencion es mínima, agradezco la gente que tiene capacidad de síntesis, a los 15 segundos de que alguien esté contándome algo, desconecto.
Es más, a la hora de leer un libro, como sea un brasas, ya puede ser un clásico que va directo a la papelera.
 
Alguien se ha leído estos ladrillos?

Cuando llevas un párrafo leyéndole ya te entran ganas de suicidarte, solo se le puede leer por encima, y en diagonal, como mucho...

Pero ha sido suficiente como para poder decirte que ha empezado el primer ladrillo fantaseando con que molaría follarse a una vieja al estilo @VRC solo por vicio para luego, en otro ladrillo, criticar el feminismo por fomentar un estilo de vida de puterio, vicios y desfase opuesto a "la planificación familiar previa a los anticonceptivos".

Leerle es un pasaje a la locura.
Quién lo entienda que lo compre, y que lo encierre en una jaula.

Edit: Y ojo, que no es que pase de un tema a otro después de filosofar un rato en plan ensayo y cambie de opinión a medida que va escribiendo, sino que te caga un tocho de un tema y luego de la nada te caga otro tocho contradiciendo al anterior sin ningún putísimo sentido. Un putísimo loco.
 
Editado cobardemente:
Cuando llevas un párrafo leyéndole ya te entran ganas de suicidarte, solo se le puede leer por encima, y en diagonal, como mucho...

Pero ha sido suficiente como para poder decirte que ha empezado el primer ladrillo fantaseando con que molaría follarse a una vieja al estilo @VRC solo por vicio para luego, en otro ladrillo, criticar el feminismo por fomentar un estilo de vida de puterio, vicios y desfase opuesto a "la planificación familiar previa a los anticonceptivos".

Leerle es un pasaje a la locura.
Quién lo entienda que lo compre, y que lo encierre en una jaula.

Edit: Y ojo, que no es que pase de un tema a otro después de filosofar un rato en plan ensayo y cambie de opinión a medida que va escribiendo, sino que te caga un tocho de un tema y luego de la nada te caga otro tocho contradiciendo al anterior sin ningún putísimo sentido. Un putísimo loco.
Yo creo que a veces se queda corto.

A saber el tiempo que dedica a cada ladrillo. En el hilo de la longevidad hay uno que le tuvo que dedicar un par de semanas en exclusiva como poco.
 
Es moderador, un respeto.

Mi capacidad de atencion es mínima, agradezco la gente que tiene capacidad de síntesis, a los 15 segundos de que alguien esté contándome algo, desconecto.
Es más, a la hora de leer un libro, como sea un brasas, ya puede ser un clásico que va directo a la papelera.
 
Así que vas llamando tontos a los demás por el foro y básicamente tienes el cerebro de un ratón.

La magia del foro.

Bueno, tampoco va engañando a nadie eh, ya nos dijo que se iría a una cabaña solitaria en el monte a pagar el agua y la calefacción, súmale que sus gustos musicales son de radiofórmula para adolescentes mainstream de los '90 en plan "U2 son Dios" , y ya ves que todo guarda ordenada coherencia.
Ya lo del moñete, el patinete y los zancos son mero atrezzo de PESETO PIRULETERO.
 
Bueno, tampoco va engañando a nadie eh, ya nos dijo que se iría a una cabaña solitaria en el monte a pagar el agua y la calefacción, súmale que sus gustos musicales son de radiofórmula para adolescentes mainstream de los '90 en plan "U2 son Dios" , y ya ves que todo guarda ordenada coherencia.
Ya lo del moñete, el patinete y los zancos son mero atrezzo de PESETO PIRULETERO.

Si la cuestión no es engañar.

El discurso de @Asam suele ser que es una mente privilegiada, una sensibilidad especial, uno de los últimos grandes intelectuales y todos los demás semos una panda de paletos, unos cuñados y no cumplimos un mínimo cultural y/o mental. Sus mensajes tipo "las personas que se interesan por la política son prácticamente deficientes mentales" es un ejemplo de lo que digo.

Y la realidad es que no es capaz de entender ideas básicas, tampoco puede razonar, no puede sacar conclusiones a la información que le llega, no sabe contar ni usando los dedos, tiene la madurez de un niño y es un putísimo retrasado a todos los niveles. Y como el mismo acaba de decir, su mente preclara de genio incomprendido no es ni capaz de prestar atención a más de 4 palabras juntas.
Si es que es un espectáculo, pura fantasía.

Que yo le quiero como a un hermano, pero vaya tela con el amigo.jejeje
 
Editado cobardemente:
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