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Buen post, Sr. Paquito.
Una vez escribí yo un articulito acerca también de cómo mis pupilas se desorbitaban de sus cuencas al contemplar el tremendo avance anatómico de las deportistas femeninas, comparado con los viejos tiempos de las "supermujeres" del otro lado del telón de acero de los 80.
En plena época chupi, recibió tres míseras respuestas, y es que los tronquitos siempre han optado por el posteo de calidad y al forochateo altamente instructivo.
En cuanto empiecen las sesiones de Atletismo lo replagio, ea, que bien orgulloso que estoy de él. :D
En cuanto a la jugadora de volleyball ésa, está bastante apetecible, lo que me jode de este tipo de "bellezas escondidas" es que las conviertan de la noche a la mañan en mitos sepsuales por el mero hecho de ser medianamente atractivas, que no modelos de lencería.
Para mi pierden gran parte de su atractivo al convertirse en estrellas mediáticas ponderadas por sus encantos, es como si perdiesen sus cualidad de disfrute personal, como si te gustase más que fuese tu musa particular que pase un poco desapercibida, y no un sujeto potencialmente jincable por un 90% de la población masculina que se pajeen como monos a costa de sus sesiones fotográficas de eróticas poses provocadas.
Aparte de que la mayoría se ven endiosadas y se les sube la tontería a la cabeza, sus cualidades deportivas comienzan a resentirse y se tornan en profesionales del montón, tanto en su especialidad original como en la pasarela. El caso más representativo por todos conocido es el de Annita Kournikova...
...quien además de pasar por la escuela de Bollietieri como una de las más firmes promesas mundiales del tenis y llegar a semifinales de Wimbledon con 17 años, fue durante meses una habitual del Top-10 femenino.
Desde que a la niña le diijeron que estaba rica y le ofrecieron contratos publicitarios como churros, no da un raquetazo a derechas, y el morbo que otorgaba el comprobar a una damisela como "atractiva sin ser ése su cometido", idéntico al que otorgan las profesoras cachondas, o trabajadoras de cualquier hábito que estén de buen ver, lo pierden por completo.
Porque no nos engañemos, caballeros, las modelos están buenas porque ése es su puñetero trabajo, mantener una fachada intachabale que a menudo repercute en un cerebro minimalista.
El morbillo que despiertan las deportistas que además están buenorras es debido, en mi opinión, a que se ve como algo mucho más realista, más ocasional y casual, lejos del maquillaje, Photochóu, potes gallegos y demás aderezos de las tías buenas profesionales.
Casos ejemplificantes, bajo mi humilde sentido del gusto estético: las tenista María Antonia Sánchez Lorenzo o Bárbara Schett, la pertiguista Dana Cervantes o la marchista María Vasco, que están en mi lista de semidesconocidas deportistas morbosillas...
Una vez escribí yo un articulito acerca también de cómo mis pupilas se desorbitaban de sus cuencas al contemplar el tremendo avance anatómico de las deportistas femeninas, comparado con los viejos tiempos de las "supermujeres" del otro lado del telón de acero de los 80.
En plena época chupi, recibió tres míseras respuestas, y es que los tronquitos siempre han optado por el posteo de calidad y al forochateo altamente instructivo.
En cuanto empiecen las sesiones de Atletismo lo replagio, ea, que bien orgulloso que estoy de él. :D
En cuanto a la jugadora de volleyball ésa, está bastante apetecible, lo que me jode de este tipo de "bellezas escondidas" es que las conviertan de la noche a la mañan en mitos sepsuales por el mero hecho de ser medianamente atractivas, que no modelos de lencería.
Para mi pierden gran parte de su atractivo al convertirse en estrellas mediáticas ponderadas por sus encantos, es como si perdiesen sus cualidad de disfrute personal, como si te gustase más que fuese tu musa particular que pase un poco desapercibida, y no un sujeto potencialmente jincable por un 90% de la población masculina que se pajeen como monos a costa de sus sesiones fotográficas de eróticas poses provocadas.
Aparte de que la mayoría se ven endiosadas y se les sube la tontería a la cabeza, sus cualidades deportivas comienzan a resentirse y se tornan en profesionales del montón, tanto en su especialidad original como en la pasarela. El caso más representativo por todos conocido es el de Annita Kournikova...
...quien además de pasar por la escuela de Bollietieri como una de las más firmes promesas mundiales del tenis y llegar a semifinales de Wimbledon con 17 años, fue durante meses una habitual del Top-10 femenino.
Desde que a la niña le diijeron que estaba rica y le ofrecieron contratos publicitarios como churros, no da un raquetazo a derechas, y el morbo que otorgaba el comprobar a una damisela como "atractiva sin ser ése su cometido", idéntico al que otorgan las profesoras cachondas, o trabajadoras de cualquier hábito que estén de buen ver, lo pierden por completo.
Porque no nos engañemos, caballeros, las modelos están buenas porque ése es su puñetero trabajo, mantener una fachada intachabale que a menudo repercute en un cerebro minimalista.
El morbillo que despiertan las deportistas que además están buenorras es debido, en mi opinión, a que se ve como algo mucho más realista, más ocasional y casual, lejos del maquillaje, Photochóu, potes gallegos y demás aderezos de las tías buenas profesionales.
Casos ejemplificantes, bajo mi humilde sentido del gusto estético: las tenista María Antonia Sánchez Lorenzo o Bárbara Schett, la pertiguista Dana Cervantes o la marchista María Vasco, que están en mi lista de semidesconocidas deportistas morbosillas...