Vercetti rebuznó:
El pelota dará codazos por obtener un puesto al lado del jefe y demostrar
a todos los demás la enorme confianza que le profesa.
La parejita que usa el cuarto de la fotocopiadora como complice de
sórdidas mamadas laborales en cambio se sentarán uno en cada extremo de la mesa para intentar ocultar un affaire que, por supuesto, conocen
todos sus compañeros.
...
El graciosete de la oficina amenizará la velada con chistes relacionados con el trabajo y como guinda final terminará bailando el aserejé encima de la silla con la servilleta anudada a la cabeza, ante el "delirio" de todos los asistentes, que desean en silencio que muera de un derrame cerebral en ese mismo momento...etc...
Tremendo relato si señor, le felicito
El que va a esas cenas en lugar de decir que se encuentra misteriosamente enfermo y se queda en su casita o de juerga con los colegas de verdad atiende a varios posibles motivos:
1.- Es el chupaculos y disfrutará siendo enculado por el jefe como postre.
2. Intenta, sin lograrlo, cepillarse a la guarrilla de la recepción que, según él, le mira todos los días al paquete.
3.- Es un triste que no tiene nada mejor que hacer
4.- Es un puto gorrón capullo que es capaz de tragar con lo que sea con tal de comer a cuenta de la empresa