jose cabello
Forero del todo a cien
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- 12 Ago 2004
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El sábado por la mañana estaba atareado haciendo las tareas domésticas de mi piso, y ya en la cocia me doy cuenta de que en la compra semanal se me han olvidado algunas cosillas.
Total, que voy a una tiendecilla de estas de barrio de toda la vida y había cinco o seis mujeres allí haciendo cola para comprar, hablando muy animadamente entre ellas.
Hasta ahí muy normal, pero cuando veo que están hablando de las costumbres sexuales de las titis del barrio, del trabajo que perdió el marido de otra, de lo fea y deteriorada que se ha puesto fulanita y de las borracheras que pilla el hijo de menganita, no daba crédito.
Aquello más que una tienda de comestibles parecía un Centro Oficial de Cotilleos e Insultos. Para postre el dependiente era una tio y parecía más cotilla todavía que las mujeres que había allí comprando.
¿Es que la gente no se puede limitar a vivir su vida y preocuparse de sus propios asuntos, que tiene que meterse en la vida de los demás, y siempre para insultar, hundir y criticar destructivamente?.
Curiosamente, cuando había aun tres mujeres esperando, ¡todas me dejan que compre yo primero!. Aunque viendo la situación, ya sabía yo porqué me cedian el puesto en la cola: Para poder criticar a gusto y, seguramente, para poder ponerme verde a mi en cuanto saliera de la tienda, ya que aunque no suelo comprar nunca ahí, me conocen de vista en el barrio. De hecho más de una vez me he sorprendido cuando alguna maruja de turno, o julandrónes varios a los que apenas conozco de vista, me pregunta cosas personales que no solo no les interesan lo mas mínimo, sino que ni siquiera deberían de saber. Tiene tela marinera la cosa. Para postre, las típicas preguntillas de turno: ¿tienes novia?, ¿ganas mucho en el trabajo?, pero señores, ¿a ustedes que les importa?.
Supongo que los programas de cotilleos no son más que el reflejo de la sociedad enferma en la que vivimos. Las vidas de esas “personas” son tan pobres, tan insulsas y tan malsanas, que no les queda más remedio que saber de las vidas de los demás y criticarlos para así, supuestamente, sentirse superiores.
¿Cómo se podría acabar con esto? ¿o acaso es imposible?.
Personalmente es que no me interesa para nada la vida de nadie en particular, y menos aun la vida de los famosillos de turno. ¿Será que el bicho raro soy yo, y que lo normal no es hablar de ciencia, cine, literatura, internet y tias, sino que aquí lo que cuenta es criticar al vecino?.
Total, que voy a una tiendecilla de estas de barrio de toda la vida y había cinco o seis mujeres allí haciendo cola para comprar, hablando muy animadamente entre ellas.
Hasta ahí muy normal, pero cuando veo que están hablando de las costumbres sexuales de las titis del barrio, del trabajo que perdió el marido de otra, de lo fea y deteriorada que se ha puesto fulanita y de las borracheras que pilla el hijo de menganita, no daba crédito.
Aquello más que una tienda de comestibles parecía un Centro Oficial de Cotilleos e Insultos. Para postre el dependiente era una tio y parecía más cotilla todavía que las mujeres que había allí comprando.
¿Es que la gente no se puede limitar a vivir su vida y preocuparse de sus propios asuntos, que tiene que meterse en la vida de los demás, y siempre para insultar, hundir y criticar destructivamente?.
Curiosamente, cuando había aun tres mujeres esperando, ¡todas me dejan que compre yo primero!. Aunque viendo la situación, ya sabía yo porqué me cedian el puesto en la cola: Para poder criticar a gusto y, seguramente, para poder ponerme verde a mi en cuanto saliera de la tienda, ya que aunque no suelo comprar nunca ahí, me conocen de vista en el barrio. De hecho más de una vez me he sorprendido cuando alguna maruja de turno, o julandrónes varios a los que apenas conozco de vista, me pregunta cosas personales que no solo no les interesan lo mas mínimo, sino que ni siquiera deberían de saber. Tiene tela marinera la cosa. Para postre, las típicas preguntillas de turno: ¿tienes novia?, ¿ganas mucho en el trabajo?, pero señores, ¿a ustedes que les importa?.
Supongo que los programas de cotilleos no son más que el reflejo de la sociedad enferma en la que vivimos. Las vidas de esas “personas” son tan pobres, tan insulsas y tan malsanas, que no les queda más remedio que saber de las vidas de los demás y criticarlos para así, supuestamente, sentirse superiores.
¿Cómo se podría acabar con esto? ¿o acaso es imposible?.
Personalmente es que no me interesa para nada la vida de nadie en particular, y menos aun la vida de los famosillos de turno. ¿Será que el bicho raro soy yo, y que lo normal no es hablar de ciencia, cine, literatura, internet y tias, sino que aquí lo que cuenta es criticar al vecino?.