Voy a seguir con otro personaje curioso cuanto menos, y ni mas ni menos que el Conde de Saint-Germain o Richard Chanfary.
El misterio que rodea al conde de Saint-Germain se vuelve aún más profundo a causa de la incertidumbre que, incluso hasta hoy, ha rodeado sus orígenes. Una versión afirma que nació en 1710 en San Germano, y que era hijo de un recaudador de impuestos. Eliphas Levi, famoso ocultista del siglo XIX, afirmaba que Saint-Germain había nacido en Lentmeritz (Bohemia) a fines del siglo XVII, y que era hijo bastardo de un noble rosacruciano. La fecha es verosímil, y estos antecedentes explicarían la fuerte inclinación del conde por el misticismo, así como sus formidables talentos... aunque no fueran propiamente «poderes» en el sentido paranormal de la palabra.
Poseía, por ejemplo, un auténtico don para los idiomas: se sabe que hablaba con fluidez francés, alemán, inglés, holandés y ruso, y él afirmaba dominar también el chino, el hindú y el persa, aunque no puede haber habido mucha gente a su alrededor con suficiente conocimiento de estos idiomas como para poner a prueba esta afirmación.
Horace Walpole escribió que el conde era un músico «maravilloso». También era un pintor «maravilloso», aunque no nos ha llegado ningún cuadro suyo. El rasgo característico de sus óleos parece haber consistido en que podía reproducir joyas que «relucían... como en la realidad».
Existen muchas pruebas de que Saint-Germain era un joyero experto, aunque no de que hubiera estudiado aquel arte con el sha de Persia. Se dice que Luis XV quedó encantado cuando le reparó un diamante agrietado, y bien podría ser que pintase sus famosos cuadros de joyas con madreperla o alguna otra sustancia por el estilo.
También conocía bien todas las ramas de la química; los muchos laboratorios que instaló con dinero prestado en toda Europa estaban, aparentemente, dedicados a la producción de pigmentos y tintes mejores y más brillantes, pero también al estudio del ennoblecimiento de los metales, es decir: a la alquimia.
La famosa cantante Emma Calvé dedicó esta fotografía, en 1887, a Saint-Germain, «el gran quiromántico que me ha revelado tantas verdades»
Saint-Germain poseía también reputación de curandero: además de curar al mariscal de Belle-Isle, revivió a una joven amiga de Madame de Pompadour, cuando un envenenamiento causado por setas casi la había matado.
El conde tenía fama de no comer nunca acompañado; se sentaba y bebía agua mineral mientras a su alrededor todos se atracaban, según la moda de la época. Esto sólo puede haber acrecentado su aire misterioso. Giacomo Casanova, por cierto, quedó impresionado:
«En vez de comer, habló desde el principio hasta el final de la comida y yo seguí su ejemplo, sólo en un sentido, ya que no comí sino que le escuché con la mayor atención. Puede decirse sin temor a equivocarse, que como conversador no tenía igual».
De hecho, como señaló Colin Wilson en su obra The occult (Lo oculto), lo más probable es que el conde fuera simplemente vegetariano.
El verdadero misterio que sigue rodeando la leyenda de Saint-Germain es la forma en que obtuvo sus conocimientos especializados. Y, de nuevo, la respuesta es simple: la experiencia. Los seguidores del conde en el siglo XIX insistían en que ya los poseía la primera vez que apareció en la corte francesa, hacia 1740, pero es más probable que los haya adquirido durante su larga vida; después de todo, vivió al menos hasta después de los setenta.
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- Richard Chanfray
Desde entonces, se afirma haberlo visto en muchos lugares, y no han faltado hombres que han asegurado ser el propio Saint-Germain. Uno de los últimos, y más célebres, fue Richard Chanfray. En 1973, se dedicaba a "transformar" plomo en oro en diferentes teatros y locales de París, y llegó a representar su espectáculo en platós de televisión, sin que los prestidigitadores profesionales lograsen adivinar cuál era el truco. Era un galán, y tenía talento para embaucar al prójimo. Logró hacerse un sitio entre la alta sociedad, vendiendo pócimas y consejos, que sus clientes juzgaban como muy eficaces. En 1976, se une sentimentalmente a la cantante Dalila. Un aparente cuento de hadas que la cantante desmitificó en estos términos: "Me obligaba a dormir con una carabina del 22 a los pies de la cama. Estaba paranoico perdido"
En junio de ese mismo año, 1976, Richard descubre a un extraño en la cocina, y le dispara al estómago. El supuesto intruso era, simplemente, el novio de la sirvienta. Richard pasó un año en la cárcel, y tuvo que indemnizar a su víctima con medio millón de francos. Arruinado, Richard intentó todo lo imaginable para conseguir dinero, desde grabar un disco a pintar cuadros, pero no tuvo éxito. Eso fue el empujón definitivo para romper su idilio con la cantante.
Aunque no tenía un céntimo, seguía siendo una estrella, y era invitado a fiestas de todo tipo. Se hizo amante de Paula de Loos, baronesa de Trintignan, un título igual de falso que el condado del que presumía Richard, pero que tenía una más que saneada cuenta corriente. Pero tal vez en un ataque de celos, Richard cometió el error de amenazar con una escopeta al socio de su rica amante, y volvió a entrar en la cárcel.
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El supuesto "inmortal" y su amante se metieron en un coche el 14 de Julio de 1984, desprendieron el tubo de la calefacción para respirar los gases, y se atiborraron de barbitúricos. Irónicamente, se suicidó cuando la fortuna estuvo a punto de llamar a su puerta. Un representante andaba buscándole dispuesto a pagar una fortuna por editar un disco con sus canciones
Como apunte general, decir, que no hace mucho, en un programa de television entrevistaron a el presentador Iñigo, el cual dijo que en uno de sus programas entrevisto a dicho personaje. Al pedirle que transformara plomo en oro lo hizo delante de las camaros, con un posterior analisis de "oro", dando positivo.