Tremenda historia la del "puto Jon". Yo no he llegado a encontrarme ningún cadáver, pero sí me he cruzado con especímenes de este estilo. Drogadictos y subnormales con vidas torcidas que terminan amoñecándose de una u otra manera. Me he cruzado con estos seres en diferentes circunstancias, uno de ellos, para más señas, es un rumano criado en España al que sus padres educaron creyéndose que era un marqués, al que tenían que lavarle las sábanas y la ropa en lavanderías, que le alquilaban deportivos para pasearse por el pueblo, y que vivía, así en general, una vida de aristócrata, con viajes, lumis, dronja y desenfreno. Ya sabéis del complejo de inferioridad de estas gentes.
Al final, como no podía llevar ese tren de vida, terminó organizando estafas a abueletes y a gente demasiado ingenua, que su madre le iba enmendando como podía. La gota que colmó el vaso fue cuando le dio un palizón tremendo a la novia (española) y lo pusieron en búsqueda y captura. Entonces huyó primero a Andorra y más tarde a Rumanía, donde tuvo un accidente de coche en el que murieron sus acompañantes.
Otro puto subnormal, por citar un ejemplo más, porque conozco a muchos así, hijo de una golfa y un yipsi que murió por la drogaina, al que conozco, vive en un piso tutelado, rodeado de vecinos faltos, igualmente tutelados. Este sujeto estuvo saliendo con una prima a la que apalizaba en plena calle cuando ésta estuvo metida en las drogas de joven. Tenía la costumbre de ir a pegar voces por la noche al edificio donde vivía la susodicha, y el calzonazos de mi tío, ni se atrevía a hacerle frente. Un día, el vecino, con más gónadas, salió una noche y le curtió el lomo a base de bien. Es un desecho social, ha estado entrando y saliendo de la cárcel en los últimos años, y duró exactamente dos días trabajando con un servidor hace un porrón de años. Incluso lo tuve como vecino, y no armaba ya mucho jaleo porque lo tenían amansado con la medicación, porque tiene unos problemas psiquiátricos acojonantes.
Dos casos de desechos humanos que me vienen así a la mente, así por lo pronto. Pero he conocido a gente bastante mierder, en ambientes muy diferentes.