Hace unos dos años, a un asesino confeso (en Barcelona) le estaban juzgando. El abogado se daba con un canto en los dientes si solo le caían 20 años (o algo así, no me acuerdo exáctamente), y va el fiscal y pide su absolución.
Al parecer el juez puso algún impedimento cuando él y todos los demás, incluidas las termitas de los muebles se recuperaron del asombro, con lo que el mandria no salió.
Pero al fiscal le cogieron en el mismo pasillo (fuera de la sala, pero en el juzgado), delante de cámaras de televisión los familiares de la víctima y allí mismo le sentaron en un banco y le pidieron explicaciones. La cara del gilipollas de fiscal era de enmarcarla.
Esa es la administración de la ley (llamarla justicia es vergonzante y falso) en España.
A esos hijos de puta de navajeros, lo que hay que hacer es publicar sus nombres, fotos y altos hechos y hazañas en la prensa, ya habrá alguien que se ofrezca a mandarlos a la Gehenna, como al violador y asesino aquel en la carcel de Valladolid.