La mejor hora para comerse un culo es por la tarde, al levantarse de la siesta.
Por la mañana se trabaja, luego se come, a la ducha y a dormir.
A eso de las 6 de la tarde tú te despiertas y le separas los mofletes del culo. Emitirán un aroma característico a culo, a culo limpio pero culo de mujer a fin y al cabo. Eso de comerse un culo recién salido de la ducha es bastante tonto, es un trozo de piel más, como si le chupas la espalda.
Bien limpito y habiendo pasado un par de horas en reposo, el culo adquiere ese olorcillo que tanto pone a culaco de mujer, sin menospreciar el caldillo que supura que es como un aceite trementamente aromático y jugoso.
Lametón para aquí, lametón para allá, ahora en el ojete, ahora en el parrús y en 2 minutos no sabe si mearse o cagarse de gusto, medio atontada te dice ggggggmmmmmmm, se la endiñas por donde creas conveniente y os vais a ver la puesta de sol, por aquello de ponerle un toque romántico al asunto.
Probad y si después no os gusta lo expuesto, llamad de concursante al Allá Tú, lo mismo Chus Vazquez os lleva de la mano por vuestra real vertiente sexual en esta vida.