Un colega de mi hermano no tuvo mejor ocurrencia que salir del armario en mitad de la cena de nochebuena. Que mejor momento para comunicarle a toda la familia allí reunida, que el niño bonito de la casa, profesor y director de un colegio católico era un muerdealmohadas. El abuelo, un camisa vieja de las JONS y alférez provisional, no pudo soportar tanta emoción por semejante acontecimiento y se quedó tieso en la mecedora al lado de la chimenea.
Evidentemente, ningun familiar se lo ha perdonado y lleva sin asomar por el pueblo desde el día de navidad, hace ya más de 20 años. Ni al entierro lo dejaron ir.