Pues me has hecho acordar a mi cuando era peque. Fuera donde fuera, llevaba mis hojas y mis lápices de colores, y todo lo que veía lo dibujaba.
Recuerdo particularmente unas vacaciones de verano en Necochea, una ciudad costera de mi país, en las que me quedaba horas en un parque muy lindo que hay allí dibujando sus árboles, sus flores, todo aquello que veía y que me parecía precioso lo plasmaba en un papel.
Ya de grande perdí la costumbre, pero de vez en cuando me pongo a pintar con mi hija en sus libritos para colorear.