Mi gato precioso hace una cosa que me enternece tanto que hasta me duele el amor. ¡Me da los buenos días! Hoy en particular me he emocionado porque ha sido muy bonito, y es que tenía un día horrible y él normalmente duerme a la altura de mi cabeza o del regazo, pero hoy ha dormido a los pies. Suena el despertador a las 8, lo apago y me quedo tumbada quieta mirando al techo, cagándome en todo, y noto como mi bultito calentito con olor a pan, que nunca me despierta, se mueve y va subiéndome por el edredón hasta llegar a la altura de mi cabeza y entonces se asoma, me mira y hace un ruidillo como un trino, un buenos días, y a ronronear.