¿Quien o quienes os gustaría que vuelva?

Pues ya lo siento que sus experiencias no fueran tan gratas como las mías :(. Como ya dije, no es ninguna loba, y confieso que, aunque en mis dos experiencias me lo pasé genial, no es menos cierto que tampoco estarían entre las 5 o 10 mejores que he tenido.

Pero es que pienso todo hombre debería poder disfrutar de comerse semejantes melones y, por lo demás, el trato que recibí fue de lo más agradable. Con un poco más de vicio, sería de 10.
 
Pues a mi gustaría que volvieran varias masajistas que se han retirado ya definitivamente.

La primera se hacía llamar Natalia. Desapareció hace unos 5 años.

La conocí por primera vez por la Avda. del Puerto hace muuuchos años (14-15??). Tendría entonces unos 28 años, rubia, guapa, alta y un cuerpo espectacular. La primera vez que la vi me quedé de piedra. No podía ser verdad. Los mejores pechos naturales que he visto en mi vida. Le perdí la pista durante unos años y luego reapareció en Catarroja. Recibía sola en un bajo discretísimo, ideal para mis manías de discreción y tranquilidad.

El masaje también era un espectáculo. El mejor de los que he recibido desde que empecé con esta afición. Prácticamente no visitaba a otra masajista. Cada mes o dos meses, le pedía cita. Se duchaba antes contigo y ahí empezaba a jugar contigo, porque era ella quien jugaba contigo. Tenía buenas manos y su lengua la empleaba con una maestría inigualable por todo el cuerpo. Mucha interacción. Sabía llevarte al límite y dejarte ahí, en trance, hasta que explotabas solo cuando ella quería. Y menudas explosiones, después de tenerte casi una hora totalmente excitado. La sesión en teoría era de 1 hora, pero desde que entrabas hasta que salías no pasaban menos de 75 minutos. A veces, hora y media si no tenía otra cita. Después de sus masajes, esa noche dormía dos horas más de lo habitual. A veces incluso me levantaba con agujetas del repaso que me metía. Una gran profesional.

No quiero entrar en comparaciones directas con una muy buena masajista que hay en la actualidad y sobre la que últimamente se ha escrito bastante, merecidamente, pero el masaje de Natalia era superior.

Incluso antes de retirarse, ya superando la cuarentena, seguía estando guapísima y nunca bajó la calidad del servicio. Sus pechos se mantenían firmes todavía, a pesar de su notable tamaño (100-105), lo cual era un misterio digno de Cuarto Milenio.

No es mi intención poneros los dientes largos. Seguramente alguno llegaríais a conocerla (ojalá), pero la echo mucho de menos, la verdad. En mi última visita, hace unos 5 años, me dijo que quería dejárselo. Yo pensé que sería temporal y volvería, pero dio de baja su número de teléfono (el mismo que tenía desde que la conocí) y cumplió su “amenaza”. Ojalá le vaya todo muy bien porque era una chica/mujer estupenda. Todos tenemos o hemos tenido nuestra musa. Esta era la mía.
 
La segunda que me gustaría que volviera es “María madrileña”


Esto va a parecer más bien un FT “retro”


Hará más de 10 años que no sé nada de ella. El masaje era muy bueno. Era una chica bastante seria, algo distante quizás, pero tenía buenas manos y el final feliz era extraordinario. La visité en varios sitios.

La tercera o cuarta vez que la visité, ya empezó a soltarse conmigo y cogimos confianza. Hablábamos de cosas personales, incluso me pidió que le dijera con sinceridad qué aspectos de su masaje cambiaría. Le comenté un par de aspectos que podría mejorar conmigo y aproveché para decirle que al principio era muy seria. Me contestó que ya lo sabía, pero que era su forma de ser y eso no podía cambiarlo, y que ahora que nos conocíamos mejor esperaba que ya no la viera así.

En la siguiente visita surgió algo inesperado para mí. Ella realizaba siempre el masaje totalmente desnuda y frotaba superficialmente su sexo con el tuyo para excitarte, sin penetración (no hacía). Cuando estaba encima, yo acariciaba con delicadeza su torso, cuello, nalgas, espalda y sus pequeños pechos (estaba casi plana, pero a mí me gustaba esa naturalidad). Ya estaba a punto de correrme cuando paró en seco, me dijo que estaba excitada, que ya no tenía citas y que si quería hacerle yo un masaje “como te los hago yo”. Ni lo dudé. Al principio, estaba demasiado centrado en reproducir su forma de masajear y puede que no estuviera muy fino, pero poco a poco me fue guiando, y me dijo como quería que la masturbara. En un momento dado, se puso encima de mí y seguimos donde lo habíamos dejado. Ella frotaba su clítoris con mi sexo y tuvimos el orgasmo a la vez. Nunca olvidaré sus espasmos. Se tumbó junto a mí, traté de acariciar de nuevo su sexo, pero me dijo que estaba demasiado sensible y que solo le acariciara los pechos. La visité 3-4 veces más y luego desapareció. Solo en una de las siguientes ocasiones me pidió que la volviera a masajear.



Otra gran pérdida que me gustaría que volviera.
 
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