Jacques de Molay rebuznó:
Que me sea dado contemplar ese día.
LADRILLO OFF TOPIC
El boxeo es una exquisita fuente de experiencias para los que añoran
los combates entre caballeros que la imaginación alimenta. Obviamente
sin el condimento final de la muerte.
La conciente preparación de nuestro cuerpo, el estudio de la utilidad
de los golpes, de cuando aplicarlos y donde; el aspecto defensivo
estratégico y técnico.
El entrenamiento de todo esto, hasta sentirnos satisfechos de nuestras
habilidades.
El conocer nuestras fortalezas y debilidades, elaborar previamente las
estrategias que aplicaremos frente a los distintos rivales que podamos
enfrentar.
La preparación mental donde la palabra derrota no exista y no creas que
estas compitiendo deportivamente, sin justificaciones externas, solo el
deseo de enfrentarte a otro que tiene el objetivo de destrozarte, cuya
preparación es tan buena o mejor que la tuya, sin nadie que te detenga o
lo detenga, hasta que el vencido muerda el polvo.
Rounds de dos minutos para los amateurs y tres para los profesionales,
cinco mts por cinco las medidas mínimas del ring, llega el momento y
quedas solo, frente a ti ese desconocido al cual de repente no quieres
mirar porque sostener la mirada haría que no esperes el sonido de la
campana y te precipitases a golpearlo, en el momento previo al combate
él es tu enemigo no es un sentimiento racional, simplemente lo ves y se
enciende tu ira, luego del combate podrás reconocer su hombría, incluso
abrazarlo y compartir unas fotos, pero antes... solo quieres verlo vencido.
La campana suena y te enfrentas a las vicisitudes del combate, tu
contrincante puede ser un tipo al cual le rompas la nariz, le cierres los
ojos, le golpees las costillas, trates de darle al hígado y aún así el muy
hijo de puta sigue avanzando como un puto tren, ves la sangre en tus
guantes, en tus antebrazos, pero no es tuya, y no te explicas como
alguien puede aguantar todos los golpes y aun así seguir...
Otro puede revolotear obligándote a perseguirlo sin bajar la guardia por
el contragolpe, otro puede combinar varias estrategias; en definitiva el
combate varía round a round, pelea a pelea, un golpe que le de vuelta la
cabeza y la exclamación del público quedará grabada en tus oídos,
entonces eres el depredador, tu víctima empieza a huir y tu vas detrás a
cazarla, la mente centrada, los puños apretados, buscando el momento y
el espacio para dar el golpe o bien cayendo sobre él andanada tras
andanada para acabarlo.
También encontrarás momentos en que golpean tu hígado y un rayo
descenderá hasta tu tobillo derecho dejando dormida tu pierna, y otro
rayo ascenderá hasta tu sien a través de tu pecho, o bien subiste mal
preparado y en un momento los pulmones no cumplen su función de
proveer oxigeno, el aire del lugar viciado por el humo de los cigarrillos y
por la temperatura de los gimnasios empeora tu situación; así y todo
debes continuar, pierdes la movilidad y quedas expuesto a los embates
de tu enemigo, el cuerpo en problemas, la mente clara para poder
superar la situación. Solo tú, nadie dirá basta, debes superar las
adversidades y en el momento de poder vencer debes ser capaz de
acabar con tu contrincante. Golpes en la boca, muy dolorosos, que te
harán revisar al final si tus dientes bajo el protector bucal se encuentran
en buen estado, ya que no sientes lo suficiente para saber como están.
Golpes en la nariz que harán que las lágrimas broten como resultado
inevitable, la sensación de estar flotando en algunos momentos de la
pelea a causa de los golpes recibidos. El momento en que frente a frente
desaparece toda táctica o estrategia, y es solo una cuestión de estupidez
y cojones, golpes van y golpes vienen, nuevamente el griterío del público
se graba en tu mente, dando y recibiendo tratando que finalmente el otro
se retire imponiendo tu valor y dureza. El sabor de la sangre en tu boca...
Sin dudas una experiencia recomendable, también se saborea de forma
especial la calidez del público cuando entregas todo en una pelea, bajas
y ves las miradas encendidas que te felicitan, las palmadas que expresan
su admiración, sobre todo (en realidad había puesto sobre todo junto porque soy un subnormal) cuando estas vienen de viejos boxeadores y
referentes de la actividad, también encuentras que el público femenino, a
pesar de ser minoría, es el mas ferviente a la hora de gritar alentando a
su favorito y también a la hora de mostrar su entusiasmo por una pelea
que les gustó.
En definitiva, te enfrentas en condiciones de igualdad a otro que tiene
ánimo de combatir contigo y de vencerte, tienes que pasar momentos de
inferioridad y ser capaz de aprovechar tus momentos de superioridad,
soportar el dolor, aplicar estrategias y tácticas, y ser conciente a la hora
de entrenar con vistas a una pelea, ya que tu estado físico y
entrenamiento específico son metas que se alcanzan con dedicación y se
convierten en pilares a la hora de la verdad.
La dureza del entrenamiento diario es merecedor de un post aparte, a
veces son mas duras las peleas en el gimnasio que las del ring...