Yo he cogido taxis sobre todo en Barcelona y Madrid, y es en Madrid donde dan más de sí. De por sí la gente es más abierta y más cachonda y en el mundo del taxi también se nota.
Esa noche habíamos estado de cena terminator, algo así como el fin de la temporada laboral e inicios de verano. El asunto es que estuvimos de un lao pa otro toda la noche. Entramos en el primer after. Aquella noche fue grande. Vi cómo una compañera de trabajo se iba con Gonzalo Miró.
Un compañero mío comenzó a taladrarme con su amigo Jimmy, enano como un ewok y camello como el de los reyes magos. Se ve que era algo así como la mascota del after. Pensaba que me estaba colocando un mitin como cualquier otro, cuando, al disponernos a entrar en un excusado para empolvarnos la nariz, sale de dentro el puto enano Jimmy. Era real. Mi amigo lo cogió en volandas y celebramos la existencia del micro ser humano.
Luego, un tal ¿Iñaki? después de enseñarme un puñado considerable de cristal en bolsita, por si quería, se ofreció a invitarme a copas. Acababa de conocerlo y mi intención había sido levantarle la novia. Cosas de los afters.
Esa noche también me salvaron la vida cuando no me di cuenta que la chica con la que estaba arrimando era la novia de un segurata.
Finalmente, salimos del antro para ir a casa del amigo de un amigo a sustanciarse antes de entrar al 2º after. Cogimos el taxi. Éramos cuatro pero enredábamos como 17. Nuestra pinta, un sábado a las 12 del mediodía con gafas de sol tipo Space, disfrazaos de fashion victims, la cara que parecía un comic y el pulso pa Parla, denotaba a las claras que no veníamos de misa.
El taxista se animó a charlar y aún se animó mucho más cuando uno le preguntó si le molestaba que se hiciera un tiro allí mismo. No sólo no le molestó sino que se apartó a un lado y aparcó en un callejón para participar en la bacanal drogadíctica. Yo, preso de un ataque de risa ante lo que se desarrollaba ante mis ojos, no daba crédito al intercambio de teléfonos de camellos, las explicaciones del taxista de que suele llevar encima porque conducir todo el día es un coñazo y a la definición de su servicio como "narcotaxi".