Ayer el Madrid demostro que la decima le queda lejos. Con una broma de equipo no, lo siguiente, con un planteamiento de dejar las autopistas abiertas para que el Madrid pudiera entrar a sus anchas, con la nefasta táctica de Mouriño, el Madrid no consiguio llegar más de tres veces a la puerta del Arquero del Galatasaray.
Y gracias al compadreo del arbitro con Mouriño, que tango dos penaltis al Galatasaray, el Madrid puede ir medio tranquilo a jugar la vuelta en Turquía.
En Madrid, no lo tienen nada claro, temen que cuando lleguen a semifinales, si llegan, que esta por ver, les vuelva a pasar lo mismo que las anteriores semifinales. Que les pille un equipo con cara y ojos y que Mouriño, como siempre, no tenga ni cojones ni soluciones, para poder enfrentarse a un equipo de verdad.
Bayer, Borussia y Barcelona, rezan para que si llegan a semis, en el sorteo les toque la cenicienta de las semis, el Madrid de Mouriño