Barry White
Forero del todo a cien
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Un cura afirma en una hoja parroquial que las mujeres maltratadas «provocan con la lengua»
Gonzalo Gironés, catedrático de Teología y autor del texto, añade que «el varón no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad y reacciona aplastando a la provocadora»
Un artículo publicado en la hoja parroquial Aleluya, que se distribuye en la mayoría de las iglesias valencianas, asegura que «más de una vez» las víctimas de malos tratos «provocan con su lengua» y considera «peor» los abortos que la violencia contra las mujeres. Este artículo está firmado por un colaborador, Gonzalo Gironés, un catedrático de Teología jubilado, que añade que «el varón, generalmente, no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad, no aguanta más y reacciona descargando su fuerza que aplasta a la provocadora». En ese texto, Gironés afirma que en el año 2005 hubo 63 mujeres muertas a manos de sus parejas en España y añade que «por cada mujer muerta a manos de un hombre, hubo 1.350 niños asesinados por voluntad de sus madres. Es peor».
La publicación lleva impreso en caracteres destacados bajo su cabecera las palabras Arzobispado de Valencia, pero esta institución ha asegurado en un comunicado que su único órgano oficial es el Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia y que la única publicación informativa que promueve es el semanario Paraula. No obstante, Aleluya se distribuye en la mayoría de iglesias valencianas y lleva siempre en su portada la carta pastoral del arzobispo de Valencia. La nota del Arzobispado rechaza los términos en que se expresa el artículo y recuerda que «en nada reflejan el sentir de la Iglesia frente a este tipo de situaciones absolutamente injustificables».
Recuerda el Arzobispado que la postura de la Iglesia sobre los malos tratos «ha quedado expresada en numerosas ocasiones», incluso por el arzobispo, Agustín García-Gasco. Según el comunicado, García-Gasco afirmó en su homilía del pasado 9 de junio, ante la Asociación de Amas de Casa Tyrius en la Catedral de Valencia, que «detrás de todos los episodios de la llamada violencia de género hay un fracaso educativo esencial: se trata de hombres que no han cultivado, ni siquiera de una manera mínima, el respeto por la mujer».
Por su parte, la consellera de Bienestar Social, Alicia de Miguel, aseguró que le parece «fatal» que cualquier persona «justifique o dé algún tipo de credibilidad al maltrato de la mujer». La Red de Asociaciones Feministas contra la Violencia de Género estudia si inicia acciones legales por supuesto delito de apología de la violencia de género contra el autor del artículo y recuerda que hay un precedente en un caso «muy similar», en referencia a la sentencia que condenó al imán de Fuengirola, Mohamed Kamal Mustafá, a un año y tres meses de cárcel por incitar a la violencia de género a través de un libro en el que se explicaba cómo pegar a una mujer sin dejar marcas. En opinión de las asociaciones de mujeres, «hay una responsabilidad directa no sólo de quien escribe, sino también de quien edita» la citada hoja parroquial.
Gonzalo Gironés, catedrático de Teología y autor del texto, añade que «el varón no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad y reacciona aplastando a la provocadora»
Un artículo publicado en la hoja parroquial Aleluya, que se distribuye en la mayoría de las iglesias valencianas, asegura que «más de una vez» las víctimas de malos tratos «provocan con su lengua» y considera «peor» los abortos que la violencia contra las mujeres. Este artículo está firmado por un colaborador, Gonzalo Gironés, un catedrático de Teología jubilado, que añade que «el varón, generalmente, no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad, no aguanta más y reacciona descargando su fuerza que aplasta a la provocadora». En ese texto, Gironés afirma que en el año 2005 hubo 63 mujeres muertas a manos de sus parejas en España y añade que «por cada mujer muerta a manos de un hombre, hubo 1.350 niños asesinados por voluntad de sus madres. Es peor».
La publicación lleva impreso en caracteres destacados bajo su cabecera las palabras Arzobispado de Valencia, pero esta institución ha asegurado en un comunicado que su único órgano oficial es el Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia y que la única publicación informativa que promueve es el semanario Paraula. No obstante, Aleluya se distribuye en la mayoría de iglesias valencianas y lleva siempre en su portada la carta pastoral del arzobispo de Valencia. La nota del Arzobispado rechaza los términos en que se expresa el artículo y recuerda que «en nada reflejan el sentir de la Iglesia frente a este tipo de situaciones absolutamente injustificables».
Recuerda el Arzobispado que la postura de la Iglesia sobre los malos tratos «ha quedado expresada en numerosas ocasiones», incluso por el arzobispo, Agustín García-Gasco. Según el comunicado, García-Gasco afirmó en su homilía del pasado 9 de junio, ante la Asociación de Amas de Casa Tyrius en la Catedral de Valencia, que «detrás de todos los episodios de la llamada violencia de género hay un fracaso educativo esencial: se trata de hombres que no han cultivado, ni siquiera de una manera mínima, el respeto por la mujer».
Por su parte, la consellera de Bienestar Social, Alicia de Miguel, aseguró que le parece «fatal» que cualquier persona «justifique o dé algún tipo de credibilidad al maltrato de la mujer». La Red de Asociaciones Feministas contra la Violencia de Género estudia si inicia acciones legales por supuesto delito de apología de la violencia de género contra el autor del artículo y recuerda que hay un precedente en un caso «muy similar», en referencia a la sentencia que condenó al imán de Fuengirola, Mohamed Kamal Mustafá, a un año y tres meses de cárcel por incitar a la violencia de género a través de un libro en el que se explicaba cómo pegar a una mujer sin dejar marcas. En opinión de las asociaciones de mujeres, «hay una responsabilidad directa no sólo de quien escribe, sino también de quien edita» la citada hoja parroquial.