que mierdas¡¡que vuelva la ley del vago coño¡ La invasión de africanos no cesa, venidos desde Camerún, Nigeria, Sudán y hasta de los más apartados rincones del continente asaltan por centenares la frontera española de Ceuta y Melilla como si se tratara de un juego infantil, una vez que han logrado poner pie en tierra española se convierten en invitados de por vida en España. Como en un argumento de una película los hermanos Marx el policía español que les detiene también les proporciona asistencia sanitaria, ropa y alimento y les entrega un papel con una orden de expulsión con la que jamás serán expulsados y que les servirá para regularizarse y quedarse en España una vez que han sido trasladados a nuestras ciudades en la península, transporte también pagado con los impuestos de los españoles. Para rematar el esperpento el gobierno español guarda las fronteras de España y las protege de estas bandas de negros más fornidos que enclenques (todavía no ha llegado uno solo con un cuadro siquiera leve de desnutrición según reconoce la Cruz Roja de Melilla) con policías y guardias civiles armados de un silbato y una porra junto con soldados a los que se les ha privado de munición y pasean con un fusil de asalto inutilizable.
Estos africanos que son objeto de la conmiseración de los medios de comunicación son tan solo un afluente más que alimenta el ingente caudal de una invasión que proveniente de Africa, Sur América y hasta Asia, llegan a diario por miles en avión, en autocares que cruzan la frontera con Francia, en Ferry o en patera. Por que no importa si traen un simple visado turístico o ni tan siquiera un pasaporte la realidad es que cualquier extranjero que llegue a España se queda, al final hasta se le concederá el permiso de residencia y pocos años después la nacionalidad española si lo desea. Por obra y gracia del gobierno de ZP y de su legislación en materia de inmigración ningún extranjero puede ser expulsado, no se les puede obligar a regresar a su país de origen, no importa que estén sin trabajo, que sean delincuentes, que pertenezcan a bandas de latinos, o que sean terroristas islamicos, nunca pueden ser expulsados.
La verdadera tragedia de la inmigración no la padecen los extranjeros, que han encontrado aquí un paraíso en le que se les concede toda clase de derechos, ayudas y subvenciones a cambio de nada, ni tan siquiera de exigirles que respeten las leyes y costumbre de la nación que les ha acogido. La verdadera tragedia la sufre el pueblo español que soporta impotente como gentes de culturas y razas ajenas se apoderan de sus calles y de sus pueblos, como las bandas de delincuentes extranjeros actuan con total impunidad y como las aulas de los colegios se llenan de hijos de inmigrantes mientras desaparcen los niños españoles. En definitiva la inmigración nos está convirtiendo a los españoles en extranjeros en nuestra propia tierra.
En Madrid hay según las estadísticas oficiales más de un millón de extranjeros, el 20% de la población. A los políticos no parece preocuparles los más mínimo, es más están entusiasmados y debe ser casi en lo único que coinciden ZP, Gallardón y Esperanza Aguirre que invitan a que la invasión continúe: ¿ hasta cuándo, hasta que sean 4, 5, 6 millones... cual es el límite para que hagan algo por parar esta invasión ?.
Las bandas de andinos y caribeños han tomado las calles y los parques de Madrid para imponer la extorsión, la violencia y el asesinato. Actúan con total impunidad, pero ni a ZP, ni a Gallardón, ni a Aguirre le preocupa, no va con ellos.
Las mafias extranjeras han convertido Madrid en la ciudad más peligrosa de Europa, nada escapa a su devastación desde automóviles y domicilios, hasta el asalto a hoteles y el robo del material en las obras y en las fábricas. Esto tampoco preocupa ni a ZP, ni a Gallardón ni Aguirre que cuentan con un ejercito escolta que pagamos entre todos.
El 50% de los puestos de trabajo que se crean en Madrid lo ocupan extranjeros, extranjeros que no pagan impuestos y que en muchos casos tampoco cotizan en la seguridad social, aunque eso sí todos en cuanto llegan solicitan las ayudas sociales en la correspondiente junta municipal, todas mandan a sus hijos a colegios públicos o concertados sin pagar un solo euro y todos hacen uso de la sanidad pública con los mismo derechos, sino más, que los españoles: ¿ por qué ?. Pues porque así lo han decidido lo políticos como ZP, Aguirre o Gallardón, a quienes el pueblo español no importa nada, salvo para que paguemos impuestos y les votemos cada cuatro años.
La inmigración, ese millón largo de extranjeros, está arruinando la sanidad pública en Madrid y ha destruido ya el sistema de educación pública, en los institutos ni si quiera está garantizada la vida de los niños y adolescentes españoles. Está es la realidad que no quieren ver los políticos, estos son los auténticos problemas de los madrileños, del pueblo y no esas polémicas estúpidas entre el PP y el PSOE, con las que disfrazan unas disputas que son sólo por el poder y el dinero.