EL HILO DEFINITIVO DEL AFEITADO CLÁSICO - Detector infalible de afeminados fardando de sus "potis"

Pues últimamente no consigo encontrar Floïd por ninguna parte, hace tiempo que no lo encuentro para venderlo.
 
Para gustos se hicieron los colores... Por tener, tengo hasta aftershaves como el Don Miguel de Myrsol, y el propio floid, pero solo los uso cuando quiero torturarme..

El otro día me metí en un supermercado turco a comprar tomillo y resulta que vi una barrita de jabón para afeitar. Como la famosa de LaToja que valía unos centimos pero esta ya cuesta el euro entero. Olía a limón. Estuve a punto de comprarla pero he de dejar de acumular mierda, ya tengo unos 20 paquetes grandes de hojas sin abrir y botes y pastillas de Proraso para el resto de mi vida...
 
El Floïd ya no es lo que era. Está tan amariconado como el mundo en general, ya no pica. Aún así lo sigo usando. Puta mierda de amariconamiento de todo.
 
El otro día me metí en un supermercado turco a comprar tomillo y resulta que vi una barrita de jabón para afeitar. Como la famosa de LaToja que valía unos centimos pero esta ya cuesta el euro entero. Olía a limón. Estuve a punto de comprarla pero he de dejar de acumular mierda, ya tengo unos 20 paquetes grandes de hojas sin abrir y botes y pastillas de Proraso para el resto de mi vida...
Hujueputas, seguro que Tabac, Merkur y Feather les soltaban trucutrucus a estos berzas para hacernos picar y comprar producto. A mi me convencieron, eso yes.
 
Editado cobardemente:
El otro día me metí en un supermercado turco a comprar tomillo y resulta que vi una barrita de jabón para afeitar. Como la famosa de LaToja que valía unos centimos pero esta ya cuesta el euro entero. Olía a limón. Estuve a punto de comprarla pero he de dejar de acumular mierda, ya tengo unos 20 paquetes grandes de hojas sin abrir y botes y pastillas de Proraso para el resto de mi vida...
La moronegrada tiene cosicas para afeitar curiosas, con aromas a limón, a menta etc ... de esos de Palmolive, personalmente me gustan.
Son los proraso de Hacendado.
 
una barrita de jabón para afeitar. Como la famosa de LaToja que valía unos centimos pero esta ya cuesta el euro entero.

Vamos a ver, hijo de la grandísima puta, hace bastantes años que esa barrita costaba un euro y pico y actualmente cuesta tres. TRES EUROS, hijo de puta. ¿Pero tú en qué puto mundo vives?
 
Pues últimamente no consigo encontrar Floïd por ninguna parte, hace tiempo que no lo encuentro para venderlo.

Compró la marca una firma italiana...

La moronegrada tiene cosicas para afeitar curiosas, con aromas a limón, a menta etc ... de esos de Palmolive, personalmente me gustan.
Son los proraso de Hacendado.

Vamos a ver, hijo de la grandísima puta, hace bastantes años que esa barrita costaba un euro y pico y actualmente cuesta tres. TRES EUROS, hijo de puta. ¿Pero tú en qué puto mundo vives?

Nunca he comprado la mierda esa de la Toja, simplemente la mencioné porque recordé que es lo que se reccomendaba en este hilo para empezar.

Yo empecé con el afeitado clásico hace unos 10 años, antes no usaba espuma o usaba en spray. Empecé en italia, viendo videos de italianos haciendo reseñas de productos y afeitándose jejeje y allí lo que se recomendaba para empezar era el tuvo de Palmolive, que yo compré y en ese entonces valía 60 céntimos.
 
El otro día me metí en un supermercado turco a comprar tomillo y resulta que vi una barrita de jabón para afeitar. Como la famosa de LaToja que valía unos centimos pero esta ya cuesta el euro entero. Olía a limón. Estuve a punto de comprarla pero he de dejar de acumular mierda, ya tengo unos 20 paquetes grandes de hojas sin abrir y botes y pastillas de Proraso para el resto de mi vida...
Los turcos tenian un aftershave en botellas de 1 Litro olor alimon que debian ser alcohol al 80% + fragancia de limpiasuelos al limon .platanito. Es coña, creo que no olian mal.


El Stick ese no seria ARKO, no?
 
Una piedra de alumbre del mercadona de un euro o dos y tenéis para años. Uy no, pero es que competimos con las mujeres a ver quién se pone más cremitas. Vale vale, a mí como si os echáis esperma de gorila.
 
Un día me afeité en una barbería de Calamocha, un pueblo turolense. A mí lo que más me gusta del afeitado profesional -por llamarlo de alguna manera- es cuando el barbero te tapona las narices y empieza a rajarte los bigotes.

El barbero me metió un meneo en la cara, en los pómulos, en la garganta, que yo pensé que se había ido del bolo y que quería convertirme al Kung-fu a base de pellizcos, guantazos y palmadas en mi pobre jeta.
Imagínate un martes, en un pueblo de Teruel, un tipo que entra a afeitarse en una barbería, a las once menos cuarto de la mañana. Pues yo era ese tipo.



Después del meneo se puso morado de rajarme por donde le vino en gana. Me rajaba con una filomatic del año 50 con la que ya había rajado a unos cuantos antes en las últimas décadas.



Aún conservaba la propaganda de Gila anunciando la celebrada marca de cuchillas de afeitar.


Luego me atizó medio litro de Floid y pasó a abofetearme con la gran venia de la orden de los barberos.






Salí a la calle y un montón de abejas aventadas, tabanos intratables, moscas de burro con la tripa verde, salidas directamente de un establo de parturientas mulas que dejaron para más tarde, moscas comunes venidas de las grandes regiones de las granjas con los tocinos más evacuantes que se vieron en el siglo que empieza, abejorros sin denominación de origen, pero joteros a más no poder, vinieron a mí, enloquecidos por la maravillosa mezcla de la sangre, el flujo espumeante de una filomatic de hace cuarenta años, la saliva con sobras de chorizo y olor a carajillo de Soberano del barbero con la que me amasó las brechas abiertas en mi cara, y el medio litro de Floid, que hacía las veces de azúcar quemada sobre crema catalana.




Me dejó la cara convertida en un pastel de mierda.




Lo único que podía hacer con esa cara era morirme: hubiera hecho un gran papel como extravagante estatua de cera con pasaporte directo al más allá de los estafados de caras reventadas.





Como cabeza fragante encerrada en un ataúd, y llevada de feria en feria, por pueblos de mala muerte, viajando en desportilladas furgonetas de gitanos ambulantes.
 
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Yo me he comprado un jabón de sándalo que vale lo mismo para el clásico que para la Match-III. Y si me da por echárselo al pollo antes de hornearlo seguro que también le viene bien.
 
Un día me afeité en una barbería de Calamocha, un pueblo turolense. A mí lo que más me gusta del afeitado profesional -por llamarlo de alguna manera- es cuando el barbero te tapona las narices y empieza a rajarte los bigotes.

El barbero me metió un meneo en la cara, en los pómulos, en la garganta, que yo pensé que se había ido del bolo y que quería convertirme al Kung-fu a base de pellizcos, guantazos y palmadas en mi pobre jeta.
Imagínate un martes, en un pueblo de Teruel, un tipo que entra a afeitarse en una barbería, a las once menos cuarto de la mañana. Pues yo era ese tipo.



Después del meneo se puso morado de rajarme por donde le vino en gana. Me rajaba con una filomatic del año 50 con la que ya había rajado a unos cuantos antes en las últimas décadas.



Aún conservaba la propaganda de Gila anunciando la celebrada marca de cuchillas de afeitar.


Luego me atizó medio litro de Floid y pasó a abofetearme con la gran venia de la orden de los barberos.






Salí a la calle y un montón de abejas aventadas, tabanos intratables, moscas de burro con la tripa verde, salidas directamente de un establo de parturientas mulas que dejaron para más tarde, moscas comunes venidas de las grandes regiones de las granjas con los tocinos más evacuantes que se vieron en el siglo que empieza, abejorros sin denominación de origen, pero joteros a más no poder, vinieron a mí, enloquecidos por la maravillosa mezcla de la sangre, el flujo espumeante de una filomatic de hace cuarenta años, la saliva con sobras de chorizo y olor a carajillo de Soberano del barbero con la que me amasó las brechas abiertas en mi cara, y el medio litro de Floid, que hacía las veces de azúcar quemada sobre crema catalana.




Me dejó la cara convertida en un pastel de mierda.




Lo único que podía hacer con esa cara era morirme: hubiera hecho un gran papel como extravagante estatua de cera con pasaporte directo al más allá de los estafados de caras reventadas.





Como cabeza fragante encerrada en un ataúd, y llevada de feria en feria, por pueblos de mala muerte, viajando en desportilladas furgonetas de gitanos ambulantes.
Lo que más mola es cuando te pasas el dedo y encima el hijoputa no te ha afeitado bien del todo y tienes pelillos, jejejejej, es que ni pa eso mereció la pena la ordalía.
 
Editado cobardemente:
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Menudo peso le ha quitado de encima.
A los 4 días en su pueblo le llamaban el erizo.
 
El barbero me metió un meneo en la cara…en los pómulos, en la garganta…Después del meneo se puso morado de rajarme por donde le vino en gana…y pasó a abofetearme con la gran venia…la maravillosa mezcla de la sangre, el flujo espumeante…, la saliva con sobras de chorizo y olor a carajillo de Soberano del barbero con la que me amasó las brechas abiertas….Me dejó la cara convertida en un pastel de mierda.
Fascinante. El meneo en el culo debió ser apoteósico.
 
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