El hilo del lavado clásico del automóvil

Otra consulta, aunque no sea de limpieza: hace poco me enteré de que hay que cambiarle el aceite de vez en cuando. El otro día casi se me gripa porque iba a 0. No entiendo por qué debería cambiarle nada; yo creo que, con irle echando un chorrico de la botella que llevo, bastaría.

No hace falta cambiar el aceite, ya que los lubricantes modernos son muy buenos y no pierden sus propiedades como los de antes y si el nivel te llega a cero, tampoco te preocupes, supongo que tu coche es refrigerado por agua, por lo que puedes ir tranquila ya que el agua se encarga de sacar el exceso de temperatura que se pueda producir dentro del motor.
Asegúrate de que el vaso de expansión (el bote donde va el agua) esté lleno hasta el tapón para que no le falte y vete de viaje este verano que no tendrás ningún problema.
 
Aparco mi coche en la calle. Y lo lavo quizá una vez al año, con pistola de esas de 1 euro y aspirador de otro euro. Es verdad que cuando cae aguamierda me cuesta ver por los cristales una temporada, pero finalmente acaba lloviendo otro día y todo se resuelve felizmente.

No petroleo mi motor.
 
Aparco mi coche en el edificio American Gardens en la calle 81 Oeste, piso 11. Es un renault megane. Tiene 7 años. Creo en cuidarlo, en una limpieza equilibrada y en una rutina de atenciones rigurosa. Por la mañana, si tiene el parabrisas un poco sucio, le pongo una compresa de hielo mientras lavo la carrocería usando una mopa con movimientos circulares. Ahora puedo hacer mil. Después de retirar la compresa de hielo, uso un lubricante de silicona en las juntas de las ventanas. Después uso un aspirador para limpiar la tapicería, luego cambio el ambientador con aroma a pino canadiense, y en las llantas un limpiador específico. Después le doy cera para un acabado ya guay del todo. Esa es la idea de un utilitario versátil para la ciudad moderna. Una especie de abstracción. Pero no existe un vehículo real. Solo una entidad. Algo ilusorio. Y aunque puedes ver la macilenta luz que emanan sus faros, y puedes tocar su chapa y sentir tu pene dentro de su tubo de escape, y tal vez incluso puedas intuir que el tacto del cuero sintético de su volante es parecido al del tuyo, simplemente no está ahí.
 
Editado cobardemente:
En los 90 se hacía en mi pueblo una marcha ciclista por el campo, sin ningún fin más que dar un paseo con la bici en verano. Algún año llegó a haber 400 inscritos, una barbaridad. El caso es que yo llevaba la Transit como coche escoba para los pinchazos y demás. Siempre aprovechaba aquél evento para hacerle el lavado anual por fuera y por dentro, quedaba fetén. Por supuesto que iba a lavarla al pantano con un cubo y lavavajillas que luego iba a parar al pantano, para que los peces estuvieran limpios. En el 98 fue la última marcha ciclista y la última vez que lavé la furgoneta. La sigo teniendo, desde luego. Siempre está en cochera y apenas la saco unas horas cada dos o tres semanas para ir a comprar así que poco se puede ensuciar.
 
Ah sí. El Kia Ceed que me compré el año pasado lo lavo en la gasolinera con espuma y agua y abrillantador, bien. Un día se me acabó el dinero de la maguera cuando sólo me faltaba por echar el abrillantador y dije, paso, así se queda. Quedó como mate y algo áspero. Pues mano de santo, desde entonces se mancha menos o se nota menos la mierda.
 
Aparco mi coche en el edificio American Gardens en la calle 81 Oeste, piso 11. Es un renault megane. Tiene 7 años. Creo en cuidarlo, en una limpieza equilibrada y en una rutina de atenciones rigurosa. Por la mañana, si tiene el parabrisas un poco sucio, le pongo una compresa de hielo mientras lavo la carrocería usando una mopa con movimientos circulares. Ahora puedo hacer mil. Después de retirar la compresa de hielo, uso un lubricante de silicona en las juntas de las ventanas. Después uso un aspirador para limpiar la tapicería, luego cambio el ambientador con aroma a pino canadiense, y en las llantas un limpiador específico. Después le doy cera para un acabado ya guay del todo. Esa es la idea de un utilitario versátil para la ciudad moderna. Una especie de abstracción. Pero no existe un vehículo real. Solo una entidad. Algo ilusorio. Y aunque puedes ver la macilenta luz que emanan sus faros, y puedes tocar su chapa y sentir tu pene dentro de su tubo de escape, y tal vez incluso puedas intuir que el tacto del cuero sintético de su volante es parecido al del tuyo, simplemente no está ahí.
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En un par de días llegan las mancuernas (me las mandan de valladolid) y le voy a dejar la boca al perrino con menos dientes que un buzón.
 
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