@ignaciofdez Podría uested explicar a que se refería con que prosegur tiene muchas tontás. Te puden hacer tirar avioncitos de papel en los cursos de reciclaje, hacer una especie de conga con globitos con los hogos cerrados y guiarse con onomatopeyas para girar y moverse, hacerte sacar las sillas de la oficina fuera y hacer un juego por equipos tirando las sillas hacia adelante pasandoselas unos a otros. Todo eso hace piña de grupo.
Prosegur es una empresa tremendamente egoísta, que sigue el siguiente esquema:
1. Al cliente le como los huevos por debajo del culo.
Madre mía el cliente. Es Dios! Me bebo su lefa con un embudo y le doy las gracias, porque me ha dejado beberme su lefa con embudo!
2. El trabajador, es decir el vigilante... ah, sí.... eso. La cosa esa... bffff. Bah!
La humildad brilla por su ausencia.
Cualquier cosa que les plantees que en realidad te afecte directamente a ti, que tenga que ver con tu servicio, la respuesta va a ser el usted no me dice a mí lo que tengo que hacer.
La altaneria es parte de la cultura de sus cúpulas y de los mandos intermedios.
Aquello de llegar como si fueran los hombres de negro con el "que tal soy el inspector González", creyendo que estás poniéndote nervioso.
A la mitad de los vigilantes de España, Prosegur les ha puesto una cruz en su sistema informático de "ESTE NO VUELVE A TRABAJAR CON NOSOTROS".
Pero esas cruces en bastantes casos son por nada. Porque para hacer eso tiene que ser, por lógica, que les hayas hecho algo grave. Pero no, te ponen una cruz por nada. Simplemente que les lleves la contraria en algo que es evidente que tienes razón, o simplemente pidas la cuenta y a ellos eso no les vaya bien, porque eres un traidor "que ma dejao tirao!".
Y ahora dirás: bueno, pero eso no está lejos del resto de empresas.
Sí y no. El éxito es lo que les permite ser así de forma más acentuada. Segur Perico Lospalotes, sería exactamente así si pudiera. Pero no puede, a ese extremo. Y aún así, su forma se asemeja más a eso que a un trato hacia el trabajador mínimamente empático.
Hasta prácticamente finales de los 90, esta gente tenía el casi monopolio de la seguridad.
Son, originalmente, argentinos. La gente piensa que es una empresa española. Pero no. Es una empresa argentina, nacida en Buenos Aires y fundada por un argentino.
Y dicho monopolio durante los años 70, 80, 90... se basaba en que por ley las empresas extranjeras ni siquiera podían operar en España. Ese es el acuerdo y el chanchullo que tenían con los políticos de Madrid. Por eso la mujer más rica de España es la dueña de Prosegur. Y por eso tienen todo ese músculo, y toda esa ventaja, que se desarrolló a placer durante décadas.
Y esto no la hace peor que las otras. Porque las otras pueden no tener ni una décima parte del poder que tiene Prosegur, que tampoco van a ser ejemplo de humildad, buen trato y razonamiento.
No existe esa empresa de seguridad "familiar", que te corresponde si sabes currar, que tiene en cuenta tus esfuerzos, que es diligente y justa, que es recíproca... pueden existir empresas así por ejemplo en la hostelería. Pocas, pero algún caso hay.
Puedes topar con por ejemplo la pastelería de la señora Montse, que es una caña de mujer, y puede llegar a convertirse casi en una amiga. Que te va a tratar bien si funcionas. Que va a comprenderte más allá de los cuatro fogones y el almacén entendiendo que eres una persona y tienes vida.
Eso es, repito, no habitual, pero posible. Hay gente que tiene jefes así.
En el mundo de la seguridad privada, eso es absolutamente imposible. Ni existe tal empresa, ni ha existido nunca, ni nunca existirá.
Solo existe el "yo yo yo y yo". Solo existe el llamarte 347 veces para pedirte favores, pero si les llamas tú para pedirles un "favor" relativo, ni te contestan. Si insistes varias veces, al cabo de una semana te dirán "ya lo miraré", y van a continuar ignorandote.
Cuando te van a "captar", es decir, cuando les llamas por una oferta que como siempre les urge cubrir, por teléfono el inspector, no veas qué vocecita y cómo te habla. Qué tío más majo oye. Hasta las palabras y el tono. "Sí Rey, cuando quieras pásate y hablamos!". Una vez firmas tu contrato, ya aparece la cara verdadera, que es toda la mierda que te he comentado.
Y esto último ya es una señal de maldad. De embuste. De conciencia de cabronidad. Son conscientes de que son basura porque para que caigas en sus redes muestran la cara amable que saben que deben mostrar, y cuando estás ahí se comportan como son.