Tres apretones me han dado en misa. Uno en una boda y estaba sentado en el primer banco detrás de los novios. Estuve a punto de cagarme encima. Me salve porque el que tenía a mi lado se puso a vomitar.
La noche anterior secuestramos al novio y solo nos íbamos a tomar un par de copas y fuera. Pero se lió la cosa y lo dejamos en su casa a las ocho. La boda era a las 12. Con la excusa de sacar al que vomitaba pude cagar en el bar que hay enfrente de la iglesia. Pensaba que se me salían las tripas por el culo.
La otra fue otro apretón, pero no de cagar. Iba de turismo con una pájara que me lié y paramos en Medinaceli. Entramos en la iglesia a bichear y está se puso a marranearme. Le dije que se cortara, que estaba os en una iglesia. Se subía la minifalda de cuero negro que llevaba puesta y durante todo el viaje me había puesto malo, se bajó las bragas y me las tiró a la cara. Eso me terminó de nublar la mente y me fui para ella, la metí en el confesionario y allí le di cuatro matracazos y me vacié como un cántaro roto. Que morbazo me dió aquello, copón. De cómo se me despejó la mente salimos de allí como si hubiésemos atrasado un banco.
Y la otra, fue un una boda en Jávea. Otro desastre... No se puede salir secuestrar al novio la noche de antes.