Murcianas. Sin lugar a dudas.
Tengo que decir que, como todos, he tenido épocas buenas y épocas malas enganchando. Una de las mejores fue cuando estuve de encargado y pasé varios años dando tumbos por toda España.
En el norte a las tias les pica el chisme como a las del sur, pero en el sexo son mas frías que los abrazos que me da mi suegra. No es lo mismo una asturiana, cántabra o gallega que una valenciana, murciana o almeriense. En el levante son fuertes como el vinagre del vino. Ya no se si es el clima o el agua del grifo. Las catalanas nada tiene que ver con las valencianas. Son mucho más frías. Pero entre todas las de esa zona destacan las murcianas.
Con murcianas he terminado arañado, con el rabo escocido.... En plena faena me ha pedido que les escupa, que les tire de los pelos, que les azote, les cruce la cara, que les diga lo putas que son, que les mee en la cara, en la boca, dentro del culo, del coño... Hice un trio con dos de Lorca. A una de Espinardo me la folle con el marido mirando. Cuando el marido vio que su mujer graznaba como una chota y se retorcía como una culebra cuando le pisas la cabeza se vino a la cama a participar. Le dije que volviera a la butaca hasta que terminará y allí fue a menearsela mientras le daba matracazos a su mujer. Me la estuve follando varios meses. Cuatro o cinco veces en el hospital virgen de la Arrixaca, donde trabajaba de enfermera. Una de ellas en la camilla de la sala de rayos X. Cualquier sitio le venía bien. En las fiestas del bando he pillado siempre que ido y no conozco a nadie que no haya enganchado. Si de normal es fácil enganchar con una murciana, con alcohol de por medio eso ya es llegar y besar el santo