Imaginemos dos bolas en un universo infinito o, al menos, hacerse una idea. Observamos que una se está alejando respecto a la otra. ¿Podríamos afirmar con certeza que es una bola la que se está moviendo, o por si el contrario es la otra, o si en cambio son las dos bolas las que se están alejando? La respuesta es no, en un universo infinito no existirían puntos de referencia de los que valerse para averiguar cuál de las dos bolas se está moviendo, o por si el contrario son las dos bolas las que se mueven.
En nuestro universo sí se puede afirmar con certeza cuál de los dos cuerpos se está moviendo cuando éstos se alejan recíprocamente, para ello me apoyaré en la teoría de la relatividad. Imaginemos que un astronauta es catapultado en un cohete a velocidades próximas a las de la luz. Si al cabo de un mes en la nave, volviera a la Tierra, en ésta habrían transcurrido unos 100 años. Ahora bien, ¿por qué no sucede todo lo contrario? Que, mientras en la nave hayan transcurrido 30 días, en la Tierra haya pasado sólo un segundo? La respuesta es porque ha sido el astronauta el que se ha movido respecto a la Tierra y, respecto a todo el universo. Por lo tanto, ahora sí se puede afirmar con certeza que ha sido el astronauta el que se ha movido respecto a la Tierra. De esta forma el universo no puede ser infinito, tiene que tener un límite, por lejano que sea.