Haciendo limpieza de photobucket he encontrado más fotos de la guarida del averno de mi colega que por un motivo u otro quedaron en su día sin publicar en este hilo así que antes de que ardan en el infierno que quede constancia de lo que sería una visita a su zulo.
Su manía de racionar los petas es extensiva a la comida, bebida o cualquier otra cosa, puede que como consecuencia directa de que el va perdiendo el control sobre la realidad él quiere tener siempre el bastón de mando sobre los visitantes. Las palomitas no se pueden llevar de microondas, a pesar de que tiene 2 por casa, para qué pudiendo hacerlas al modo tradicional? Aunque implique más tiempo y esfuerzo es en sí un
juego más con el que entretenerse antes de la película.
Esta es otra toma de su zulo, como ya he comentado es una muestra realmente representativa de a lo que puede llegar el
horror vacui, sin embargo, no he podido recrearme sacándo fotos a conciencia porque el cabronazo tiene la mosca tras la oreja y últimamente me prohibe sacarle fotos a la habitación :? Así que como mucho os puedo enseñar el escritorio y los típicos ceniceros rastas que tiene todo dios.
Es en esa estancia donde se realiza la actividad principal de la visita, ya sea la charla, el visionado de una película o el mero transcurrir de los minutos a veces incluso en silencio. En un momento que nunca sería posible determinar antes de empezar la visita con solo mirarle a la cara sabes que esta ha finalizado, no se protesta ni se discute, es algo simplemente natural, la visita ha acabado así que te diriges a la terraza mientras en silencio él lía el último de la tarde.
Nadie sabe por qué, pero nunca se puede terminar la visita en el zulo, es una regla no escrita que por el bién de nuestra salud mental nadie ha querido realmente saber su motivo. Siempre en la terraza, en dos cutre sillas de playa y mirando al horizonte gallego, en la terraza no se suele hablar mucho y la despedida también carece de palabras, para qué? Ya nos lo hemos dicho todo hace tiempo.