Le escribia yo un dia a Gregorio, Dios invento el baloncesto y le dijo a Popovich, ve y predicalo. Por alguna extraña causa Yahve decidio castigar a su pueblo elegido en forma de remontada a 28 segundos del final del Game 5 el año pasado, pero este año ha decidido devolverles lo que era suyo.
Ya en el túnel de vestuarios fue un presagio la figura del mono James (esa que tanto daño esta haciendo a las generaciones mas jóvenes del baloncesto), entonar un “follow my lead” mientras que los Spurs se afanaban una vez mas en permanecer todos juntos con un Popovich gritando su ya clásico en estas series: “We gotta do this together”.
Ayer se ratifico que tiene su recompensa creer en un equipo, en unos valores, en unos compañeros, en una maquina perfectamente engrasada que cuando baja el rendimiento por un lado alguien lo compensa por otro; si no es dentro del propio quinteto, no hay problema, el actor secundario mas desconocido sale del banco y tiene su dia para recordarnos que ya el propio Jordan intento probarle al mundo hace años que al baloncesto se podía ganar solo y tardo 9 (y muchas eliminaciones en Play Offs) en darse cuenta de que eso no era posible.
Decian en esa maravillosa Oda llamada “the beautiful game “ algo asi como: “Yo tengo un tiro, pero tu tienes un tiro mejor”. Creo que no hay mejor definición para estos Spurs que han elevado a la categoría de arte algo tan aparentemente sencillo, pero endiabladamente complicado , como es la circulación de balón. Generar tiros consiste en generar superioridades y donde el físico ya no te llega tienes que llegar con la cabeza y con el trabajo. Sentenciaba un Di Stefano cuarenton y con tripa: “Para que tengo que correr yo si puede correr la pelota por mi” y en San Antonio han adoptado ese credo de mover y mover, bailando defensas, hasta que se comete un fallo que crea una debilidad y que a su vez genera un tiro. Hasta ahí todo perfecto, y ahora es cuando llega la contribución de Popovich para la historia: “una debilidad derivada de una situación de tiro provoca a su vez una debilidad mayor cuando una ayuda va a tapar la debilidad inicial”, el extra-pass que hemos degustado como si fuera puro caviar baloncestístico.
Si Magic y Riley crearon el “Showtime” del juego en transición Popovich junto a Duncan, Manudo y Parker han creado el “Showtime” del juego en estatico y le han demostrado al mundo que no jugar a 200 por hora puede ser igual de bello, o mas, que asemejar el baloncesto a una prueba de atletismo. San Antonio este año le ha dicho al mundo: “puedo hacerlo despacio y además bonito” y ha terminado callando a cualquier boca que pudiera soltar el manido chascarillo de “es que la NBA es un correcalles”.
Una de las ironias de esta fase final ha sido que en esa sinfonía coral de los Spurs las reglas te obligan a que te decidas por seleccionar a uno como “mejor jugador”, a ser posible jugador franquicia y que te asegure ventas de camisetas a mayor gloria del marketing. Ya hubiera sido un problema el año pasado de haber ganado los Spurs porque nadie en sus cabales se hubiera imaginado a un Green para esas lides, pero este año no les ha quedado mas remedio que apostar por Kiwi Leonard, que siendo un “roleplayer” de calidad excelsa (un nuevo Pippen que pudiera decirse), esta muy alejado del perfil de un Lebron, un Durant o un Kobe. Y para echar mas leña al fuego encima a Popovich (que para esas cosas del marketing es un trol como un camión), no le ha faltado tiempo en decir: “No prepare ni una sola jugada para Leonard en todas las finales”. A Leonard a su vez tampoco le ha faltado tiempo para añadir: “Yo no soy ninguna estrella, el merito es de todos mis compañeros”. En otros jugadores esa frase de obligado cumplimiento es un puro formalismo, en el caso de los Spurs jamas será dicha con mayor sinceridad.
En el otro lado de la balanza estas finales nos han dejado a un mono James siendo de nuevo el jugador mas determinante, de largo, en toda la NBA; pero de nuevo sin anillo para mayor goce y delite de sus haters. Ese “follow my lead” del principio del mensaje es la senda por el que transita el “King James”, el “Chosen One” o el “New Jordan” de Cleveland, ese que llevo sus talentos a South Beach para ganar 8 anillos que se han quedado en dos, que no es poca cosa, añadidos a dos finales mas para un total de 4 consecutivas. Al terminar el partido el propio Lebron se rindió a los encantos del juego de los Spurs y siendo ególatra como es, pero no tonto, creo que en ese Doctor Jeckyll y Mr Prepotente que tiene en su cabeza, cuando sea capaz de hacerle caso a su parte sensata, que la tiene, el mismo se dara cuenta de por donde transita la senda que le puede llevar de nuevo a la victoria. Si de aquí a dos semanas vemos un “The Decision” 2.0 o escuchamos de “Big Threes” “Big Fours” en lugar de una elección sensata en base a un buen proyecto deportivo ya sabemos quien habrá ganado. Sobre el cielo ya planean las playas de California donde espera un Kobe unido a un mas que posible trade por Kevin Love con el pick de este Draft…… veremos.
En el barrio de San Antonio pueden disfrutar pensando en que vendrán nuevos jugadores con físicos cada vez mas perfectos, que seran capaces de enchufar mas triples o penetrar con mas contudencia a canasta. Da igual, los jugadores pasan y pasan, pero el legado colectivo de los San Antonio Spurs será eterno y tendremos que darle las gracias de pie y con la mano en el corazón a Gregg Popovich por enseñarnos que si una pintura de Velazquez, un verso de Lorca o una sinfonia de Beethoven son arte puro, una canasta de los Spurs tambien puede serlo.