Asta
Freak
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- 26 Nov 2003
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Cuando era pequeñita, me limpiaban la rajita...digo no,
perdón, que me he liado. Empiezo...disculpen.
Cuando era pequeñita yo tenía un sueño.
Me despertaba por las noches agitada, nerviosa,
me costaba volverme a dormir y una vez, para
combatir el insomnio ansioso, me trasegué cuarto
kilo de aceitunas de Camporreal y tiré los güesos
a la calle porque era tan de madrugada que no
había nadie. Yo era muy atrevida.
No podía pensar en otra cosa... y en el parvulario
empezaron a creer que yo padecía un extraño caso
de autismo inoperante. Me quedaba con la mirada
fija y hacía sin querer:
“FIU-FIIIIIIIII-IIIIIII-FIRUFIFU
FIIIIIIII-IIIIIIIIIIIII”
Mi sueño era llegar a ser alguien en la vida.
Pero alguien especial. Yo quería ser ese alguien
a quien todos llaman para una urgencia y a los
que respondiera yo con una alegre soniquete musical:
“FIU-FIIIIIIIII-IIIIIII-FIRUFIFUFIIIIIIII-IIIIIIIIIIIII”
En efecto, lo habeis adivinado porque sois bastante
inteligentes todos: Yo quería ser afiladora de cuchillos:
Siempre había visto afiladores pero no afiladoras,
y yo quería ser afiladora, porque sólo había afiladores
Me gustaba la idea de ir por ahí con mi zampoña
(o aerófono):
atendiendo los casos urgentes de afilamientos de cuchillos.
Para ir entrenando, volqué mi bicicleta apoyándola en el
suelo por el manillar y el sillín, y le daba alegremente a
los pedales, como hacen los organilleros con la manivela,
para que girara la rueda trasera y en ella yo empecé afilando
palitos. Hacía “SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSShhhh”, y me
producía una alegría solo comparable a lo que años más
tarde denominé “orgasmo o gustirrinazo”.
Pero un dia se me escapó el palito (que era de acacia)
y me jodí los dedos, que se me rasparon y todo.
Y abandoné esa idea romántica de tener un oficio.
Así que volqué mis anhelos hacia otro campo y quise
ser primatóloga. Pero resulta que sale carisimo establecerse
en los montes Virunga y total, para ver monos, me meto en
el metro y veo desde primates no evolucionados hasta
macacos con habilidades manuales. Yo, es que se encontrar
las alternativas a los sueños, aunque soy muy rural y digo
“cagar” en lugar de “hacer de cuerpo”.
Por favor, os lo ruego, no abandoneis vuestros sueñor e iros
en fila india a tomar por culo.
Gracias por la atención prestada y ahora yo os pregunto,
hermanos en Cristo:
¿Que quisisteis ser, además de personas normales, y no
lo conseguisteis?
perdón, que me he liado. Empiezo...disculpen.
Cuando era pequeñita yo tenía un sueño.
Me despertaba por las noches agitada, nerviosa,
me costaba volverme a dormir y una vez, para
combatir el insomnio ansioso, me trasegué cuarto
kilo de aceitunas de Camporreal y tiré los güesos
a la calle porque era tan de madrugada que no
había nadie. Yo era muy atrevida.
No podía pensar en otra cosa... y en el parvulario
empezaron a creer que yo padecía un extraño caso
de autismo inoperante. Me quedaba con la mirada
fija y hacía sin querer:
“FIU-FIIIIIIIII-IIIIIII-FIRUFIFU
FIIIIIIII-IIIIIIIIIIIII”
Mi sueño era llegar a ser alguien en la vida.
Pero alguien especial. Yo quería ser ese alguien
a quien todos llaman para una urgencia y a los
que respondiera yo con una alegre soniquete musical:
“FIU-FIIIIIIIII-IIIIIII-FIRUFIFUFIIIIIIII-IIIIIIIIIIIII”
En efecto, lo habeis adivinado porque sois bastante
inteligentes todos: Yo quería ser afiladora de cuchillos:
Siempre había visto afiladores pero no afiladoras,
y yo quería ser afiladora, porque sólo había afiladores
Me gustaba la idea de ir por ahí con mi zampoña
(o aerófono):
atendiendo los casos urgentes de afilamientos de cuchillos.
Para ir entrenando, volqué mi bicicleta apoyándola en el
suelo por el manillar y el sillín, y le daba alegremente a
los pedales, como hacen los organilleros con la manivela,
para que girara la rueda trasera y en ella yo empecé afilando
palitos. Hacía “SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSShhhh”, y me
producía una alegría solo comparable a lo que años más
tarde denominé “orgasmo o gustirrinazo”.
Pero un dia se me escapó el palito (que era de acacia)
y me jodí los dedos, que se me rasparon y todo.
Y abandoné esa idea romántica de tener un oficio.
Así que volqué mis anhelos hacia otro campo y quise
ser primatóloga. Pero resulta que sale carisimo establecerse
en los montes Virunga y total, para ver monos, me meto en
el metro y veo desde primates no evolucionados hasta
macacos con habilidades manuales. Yo, es que se encontrar
las alternativas a los sueños, aunque soy muy rural y digo
“cagar” en lugar de “hacer de cuerpo”.
Por favor, os lo ruego, no abandoneis vuestros sueñor e iros
en fila india a tomar por culo.
Gracias por la atención prestada y ahora yo os pregunto,
hermanos en Cristo:
¿Que quisisteis ser, además de personas normales, y no
lo conseguisteis?
