Cerca de los 1000 leuros, y no lo volvería a hacer excepto si me sobra el dinero, como aquella vez. Obviamente, después de aquel día dejé de tener dinero para livin' la vida loca.
Todo comenzó en 26 o 27 de diciembre del 2004 con un intento poteo por la zona que nos solemos mover, me junté con un coleguilla al que le gusta el buen caldo, y decidimos descorchar una botellita de Vega Sicilia por la que nos clavaros 28 talegos de los antiguos. Tras otra botellita de estas, media hogaza de pan y kilo y pico de jabugo bien cortado por un experto violinista fuimos al Zortziko bilbaino a jamar -para los que les suene el restaurante-, donde pagamos cerca de 400€ los dos. Partidita de cartas, donde recuperé algo de dinero y entró todavía más el ansia consumista. Fuimos al Serantes a meternos marisquillo rico y no se cómo, acabamos en un famoso pub bilbaíno con dos tías de unos 35 tacos que sabían latín. Un par de botellitas de champán, cubalibres y acabamos los 4 en una habitación conseguida in extremis en el Sheraton que nos pillaba cerca, gracias a que un colega curraba ahí. Comprobé lo del latín y que teníamos mucho que aprender todavía.
Se que fueron unos 1000 leuros porque tenía una ostia en la tarjeta de unos 900 más lo que llevaría en la cartera, que fundí, porque tuve que sacar viruta el día siguiente para pagar el desayuno.
Eso si, si vuelvo a tener un negociete con un desenlace cojonudo como tuve aquel día no me importaría gastarme el doble.