Yo todas las veces que he estado a punto de morir de niño ha sido por asfixia y siempre me ha salvado una mujer.
Una vez casi me ahogo en una playa, lo pasé mal durante minutos, pero mal de verdad, luchando por hacer pie y ahogándome, cuando ya había perdido el conocimiento casi, me salvó mi madre.
Otra vez, con el ansia viva que me daba el dinero, me tragué una moneda de veinte duros y me quedó atascada en la garganta, otra agonía de segundos y segundos hasta que una prima mía me dio una hostia enorme en la espalda y la escupí con unas babas enormes que parecían de animal.
Otra vez me puse una bolsa en la cabeza, hizo vacío, y venga a tratar de romperla pero no podía, una desesperación de la hostia, pues mi tía, la madre de la prima que me salvó cuando la moneda, rajó la bolsa y me salvó.
Jejejeej, normal que las odie.