Ayer fuí en autobús. Entré y me senté al final en la ventanilla. Al poco rato, loʻgicamente, llegó otro pasajero y se me sentó a la derecha cerrándome el paso.
El hombre se sentó en su sitio y me dió esa sensación de claustrofobia de que me cerraba el paso.
Menudo panorama de terror y miedo.