La esquizofrenia de Jose Breton.

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¿Qué saca de esto José Bretón?

Puesto que no va a cobrar ni un céntimo, nada. Su momento desgraciado de gloria ya pasó. El reconocer que asesinó cobarde y vilmente a sus dos hijos, el colaborar con la justicia en el esclarecimiento de monstruoso crimen, hubiera podido tener alguna relevancia en forma de atenuante cuando fue detenido y se realizó aquella inspección ocular en la Ciudad de los Niños. Tampoco parece que el haberlo reconocido dentro de prisión en aplicación de algún programa rehabilitador dentro de su tratamiento le haya servido para obtener algún beneficio penitenciario (permiso de salida).

José Bretón fue condenado a 40 años de prisión por el asesinato agravado por parentesco de sus dos hijos (20 años por Ruth, y 20 años por José). El cumplimiento efectivo de la pena privativa de libertad será, empero y conforme a ley, de 25 años. Luego saldrá a la calle quien merecía una condena como la de tantos asesinos, prisión permanente revisable, que llegó cuatro años después de cometer tan horrendo crimen (irretroactividad de la ley desfavorable).

Su madre, según cuenta el asesino parricida, siempre lo supo y le perdonó. Ni siquiera una madre debe perdonar a quien ha asesinado a sus propios nietos. Aunque sea su hijo.

Herminio Padilla es profesor de Derecho Penal de la Universidad de Córdoba (UCO)


Pretenden publicar otro libro sobre el suceso parricida como novela criminal para hacer ventas con las declaraciones truculentas en las epístolas al pseudoperiolisto como prison pen pals:

En el año 2013 se publicó El secreto de Bretón sobre su doble filicidio

Poniendo énfasis en el proceso policial, en la búsqueda de indicios y huellas y en la personalidad del principal acusado, los autores llegan a resultados sorprendentes y perturbadores.

Se trata de una caso con múltiples aristas que no sólo destaca por la crudeza de lo acontecido, de un crimen contra natura, sino por una investigación fallida que necesitó de múltiples revisiones por parte de expertos que dieron luz a nuevas pruebas.

Como experto criminólogo y lejos del sensacionalismo que a menudo se vierte sobre estos casos, Vicente Garrido ahonda en el perfil criminal del presunto autor y en mayor medida de un proceso policial que ha puesto en entredicho la labor de los investigadores.


Desde el pasado año 2025 Anagrama suspendió la distribución del libro El Odio

la editorial manifiesta "el respeto absoluto que Ruth Ortiz merece" y lamenta el dolor que la publicación de El odio haya podido causarle y también recalca que el único autor del libro es el escritor y periodista Luisgé Martín y desmiente cualquier pago a Bretón.


"En relación con la distribución del libro El odio, de Luisgé Martín, la editorial Anagrama informa de que, voluntariamente, se mantiene en su decisión de respetar la petición de las medidas cautelares solicitadas por la Fiscalía para paralizar la distribución de la obra", dice el comunicado. "Tras la denegación judicial a posteriori de esa petición de medidas cautelares, la editorial, como comunicó la semana pasada, ha suspendido la distribución de la obra sine die".

Anagrama además pide en el comunicado una reflexión sobre la colisión entre la libertad de expresión y la protección de las víctimas: "Anagrama considera que, en una sociedad democrática, debe existir un equilibrio entre la libertad creativa como derecho fundamental y la protección de las víctimas. Las obras que se inspiran en hechos reales, como es el caso de El odio, requieren de una dosis doble de responsabilidad y de respeto. Por eso, en un ejercicio de prudencia y de forma voluntaria, la editorial ha decidido mantener la suspensión de la distribución de la obra de manera indefinida.


Ante esta decisión, Ruth Ortiz ha expresado que pese a que "el daño está hecho", siente "algo de alivio". También ha agradecido a asociaciones de mujeres y fiscales, y en especial a la librería madrileña Carmen de Parla, que comenzó con la campaña solidaria "en mi librería no", rechazando poner a la venta el libro sobre el caso de José Bretón.

Por su parte, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha expresado en su cuenta de X que "el feminismo avanza y hace avanzar". También ha precisado que está "con Ruth en el lado correcto".

La presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, ha reaccionado también al anuncio de la editorial: "Prevalece la doctrina de nuestro Tribunal Constitucional sobre Derechos Fundamentales y Libertades". Calvo ha asegurado que están "a salvo" la memoria de los dos pequeños y el respeto a Ruth.

La Fiscalía presentó este martes un recurso ante la Audiencia de Barcelona para pedir de nuevo la suspensión de la publicación del libro El odio escrito por Luisgé Martín y que recoge las confesiones de José Bretón sobre el asesinato de sus hijos en Córdoba en 2011, por el que fue condenado a 40 años de prisión, al concluir que es "la única vía disponible" para evitar un "inminente lesión" a los derechos de los menores asesinados.

El juez prevaricador del Juzgado de Primera Instancia 39 de Barcelona desestimó las medidas cautelares solicitadas por la Sección de Menores de la Fiscalía Provincial de Barcelona para paralizar la publicación del libro y autorizó a la editorial Anagrama su difusión.


¿Tiene derecho un asesino condenado a contar su versión? Jurídicamente, sí. La libertad de expresión no se extingue con la condena. No nos gusta y es doloroso —especialmente para las víctimas—, pero impedir que una persona se exprese por el mero hecho de haber cometido un crimen es incompatible con los principios básicos de una democracia. Otra cosa es que eso implique un blanqueamiento del relato o una forma de lucro. Y ahí es donde conviene afinar los matices.

En Estados Unidos existen las llamadas “Son of Sam laws” a partir del asesino serial David Berkowitz que perpetró homicidios a mediados de la década 1970 en Nueva York, que prohíben que los criminales se lucren con la narración de sus crímenes. Aunque estas leyes han tenido que ser moduladas por el Tribunal Supremo estadounidense para no vulnerar la Primera Enmienda a la Carta Magna con la libertad de expresión como derecho civil fundamental, siguen marcando una línea clara: una cosa es hablar, otra cobrar por ello.


U.S. Supreme Court struck down New York's original law in 1991 (Simon & Schuster v. Members of the New York State Crime Victims Board), ruling it violated the First Amendment free-speech rights

En España no hay una norma exactamente equivalente, pero el debate sobre los límites éticos del relato criminal sigue siendo necesario. Precisamente, en nuestra labor de asesoramiento a productoras del género true crime, somos especialmente cuidadosos con este punto: jamás se paga al condenado por los derechos sobre su historia, ni se le permite controlar el relato. Esa frontera ética sí es importante y debe respetarse. No porque lo impida la ley, sino porque lo exige la conciencia profesional.

En el caso de José Bretón, la editorial Anagrama ha aclarado públicamente que no le ha pagado por el manuscrito. Es un dato relevante, porque muchas de las reacciones más airadas se han basado en la idea de que Bretón podría estar lucrándose con la publicación, algo que —al menos según la editorial— no se corresponde con la realidad. Puede seguir resultando reprobable que se publique su versión, pero desde el punto de vista legal y ético, no es lo mismo permitir que se exprese que pagarle por hacerlo.



José Bretón arrebató la vida de sus hijos, un acto atroz motivado por el deseo de dañar a su ex esposa, Ruth, porque había perdido el control sobre ella. Y hace un año, la editorial Anagrama y Luisgé Martín intentaron publicar una obra que daba voz al asesino José Bretón, una decisión que, para muchas personas, suponía una nueva revictimización de Ruth. Gracias a la fuerte presión social, la publicación finalmente se detuvo.

Ahora, la editorial Altamarea, junto con el mismo autor, anuncia una nueva publicación, esta vez en forma de ensayo. Se sabe que el autor ha intentado ponerse en contacto con Ruth, aunque no lo ha conseguido. Se ha señalado que el libro aborda la controversia generada por la cancelación de la obra anterior, pero la propia editorial ha indicado que no ofrecerá más detalles sobre su contenido hasta su publicación.

Muchos consideramos inaceptable que se continúe victimizando a quienes han sufrido violencia vicaria, reviviendo traumas y promoviendo narrativas que solo buscan el beneficio económico de unos pocos, en lugar de apoyar a las verdaderas víctimas.
 
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