Aunque mi heterosexualidad me impide mantener relaciones con ninguna, puedo asegurar que a mi las gordas siempre me han tratado fatal, como amiga, como compañera y como ciudadana de este país. Todas las que he conocido eran malas, agresivas y estaban amargadas. He sufrido episodios con ellas dignos de mencionar.
La última vez en una tienda de ropa, donde estaba yo en mi probador tranquilamente probándome un pantalón y de repente una mujer española de 120 kilos como un camionero de femenina, abre la cortinilla dejando mi pueril cuerpo a la vista de cualquiera (Yo la razón de esto no la sé, pero la cuestión es que en toda tienda de ropa femenina hay una gorda Abrecortinillas. No sé si las contratan, o si lo hacen como hobby, pero la cosa es que tú te estas probando algo de ropa y siempre tiene que aparecer una gorda que te ve en pelotas.
Te abren la cortina con toda la naturalidad del mundo o se asoman por arriba como un maldito topo.)
El caso es que ya harta de esta situación le dije desde dentro que por favor, se cerciorase antes de mirar de si el probador estaba ocupado, a lo que me responde con un voz propia de un proto-neanderthal"...mira la anoréxica ésta, al final te llevas una hostia cuando salgas..." Así de repente, sin hacer yo nada a nadie. Claro el miedo se apoderó de mi y no era capaz de salir del probador. La gorda estaba fuera esperando para probarse un par de faldas que no se podría poner ni se visera y yo no salía ni pagándome."Quieres salir de una puta vez", "tú niñata, que salgas".
No sé cuántos minutos pasaron, ni lo que ocurrió mientras estaba allí. Sólo recuerdo los focos de luz en mis ojos y el vacío vital. Lo único que puedo decir es que sufrí el peor de los miedos que un ser humano es capaz de experimentar. Vi la muerte de cerca y no se lo deseo a nadie. Salí cuando la gorda ya se había ido, 13 minutos después.
La odio.