Lo más importante, lo que la masa de sucnors no es capaz de entender, pero se les obligará a entender por la fuerza, es que, la mejor tortilla sin discusión, la que le tiene que gustar a todo el mundo, es la que me gusta a mí.
Pero no va a ser tan sencillo, no os apoltronéis todavía, sucede que, si cambio de gustos, si cambio de opinión, os quedáis en fuera de juego, y debéis volver a cambiar vuestros gustos.