Pues sí, estaba en la cama, relajado como cada noche después de un buen pajote, cuando empecé a imaginar un mundo en el que todo era paz y tranquilidad, la gente bebía en parques públicos mientras la policía entonaba cánticos como ''go west'', las mujeres eran de chocolate (de fumar) no existía contaminación y la droga era subvencionada por el estado (como el tabaco, pero a mayor escala).
Soñé con un aeroplano con el que me reventaba contra algún edificio emblemático de los iuesei, pero se me adelantaron. Soñé con pegar un tiro a Cobain, pero también se me adelantaron. Soñé con que los pijos escuchaban koma en walkman mientras limpiaban la mierda de su chihuahua enfrente del ayuntamiento, pero, obviamente, se me habían vuelto a adelantar (el perro ya había cagado). Soñé con que el mundo se iba a la mierda y, curioso, se volvieron a adelantar.
Soñé con que me despertaba, y, coño, me desperté arrascándome un huevo, que se había pillado un puto pelo en la costura.
CONCLUSIÓN: Antes de dormir, me peinaré el génito