En estos casos es toda la misma demagogia barata, que en lugar de luchar por la igualdad, acentúa las desigualdades (Discriminación positiva).
Una mujer puede pegar a un hombre por ponerle los cuernos, y resulta que el hombre se lo merece, pero si es al revés, que se vaya preparando el paisano.
El ejemplo más sangrante lo tenemos en la "nueva" ley contra la violencia de género, que protege únicamente a las mujeres... Baste decir que es totalmente anticonstitucional y atenta contra los derechos de los que, por desventura, no han nacido con un chocho entre las piernas (No sé si habrán rectificado los socialistas).
Si una pandilla de moros o gitanos te pega una paliza, no es culpa suya, sino de las desigualdades sociales y culturales. Ellos no tienen la culpa de haberse criado en un entorno hostil, ni de haber tenido la oportunidad de disfrutar de los medios de que nosotros disponemos, pobrecillos....
Pero, ¡Ay del que se atreva a pegar una hostia a un sudaca que le quiera robar la cartera! Ni todos los santos del santoral podrán librarle del escarnio público ni de la vergüenza de ser un malvado racista.
Está muy de moda la tónica de conceder a los inmigrantes todos los derechos habidos y por haber, pero no se les exige cumplir con las mismas obligaciones de todo hijo de vecino.
¿Por qué va alguien a recibir un trato preferente por su condición, sexo, raza o nacionalidad? ¿No es esa la esencia misma de la desigualdad?
¿Por qué van a recibir privilegios las mujeres ante los hombres, los extranjeros ante los oriundos, si lo que tanto ansían las feministoides, las asociaciones de inmigrantes y los progres en general es la igualdad?
Hay un error de concepto, no es lo mismo el concepto puro de igualdad que el que cacarean estos grupos, concepto creado ad hoc para justificar las subvenciones de los mismos, pero en la dictadura de lo políticamente correcto los conceptos se tergiversan hasta formar batiburrillos grotescos e irreconocibles.
Me enorgullezco de ser una de las pocas personas con sentido común que quedan en este país, y espero que la gente despierte y empiece a pensar por sí misma, porque ya está bien de que nos tomen el pelo.
Soy el primero en condenar la violencia doméstica, toda persona que se atreva a poner su mano encima del ser al que dice amar no me inspira más que desprecio y pena. Pero no hay que confundir churras con merinas, tenemos una cabecita muy linda que el niño Jesús nos ha dado, y la debemos usar para pensar con criterio, pardiez!