Efectivamente, las psicofonías del Palacio de Linares fueron realizadas fraudulentamente por una 'pseudopsiquiatra' (Sánchez de Castro) que escribió un libro sobre la historia de dicho palacio y no pensó en mejor cosa para atraer clientela que asegurar que el lugar estaba habitado por 'almas en pena'. Pena daban los argumentos de esa señora... El único estudio serio que se realizó en el lugar fue llevado a cabo por miembros de la Sociedad Española de Parapsicología, entre ellos físicos, químicos y médicos. No hallaron nada relevante en cuanto a fenomenología paranormal.
En cuanto a fotografías de fantasmas, hoy día -con las técnicas que se emplean para trucar-, la Parapsicología no tiene ningún interés en el estudio de las mismas, a diferencia de hace unas décadas. Muchas de las fotografías mostradas en este hilo, tras su oportuno análisis, han sido consideradas fraudulentas. Pero claro, sigue quedando la idea de que son fotos reales. Nadie se preocupa por enterarse de la verdad. Ya se sabe aquello que dijo Petronio: "El mundo quiere ser engañado. ¡Pues que lo sea!"...
En cuanto al "fantasma" de la película 'Tres solteros y un biberón', aquí os dejo la explicación que ya se dio en su día, aunque algunos no se hayan enterado aún:
TRES HOMBRES Y UN ESPECTRO
De cómo un accidente en la filmación de una película se convierte en una prueba de lo paranormal.
Antonio Vizcarra
Desde que existen cámaras fotográficas los proponentes de espíritus y almas descarnadas han intentado demostrarnos que los fantasmas son reales y cohabitan con nosotros. Consecuencia de ello ha sido la publicación de libros tan divertidos como Beyond the Spectrum, en el que se muestran cientos de fotografías de supuestos espectros posando
para la inmortalidad (¡y nunca mejor dicho!).
Lo que nunca antes se había logrado era captar a un fantasma en una
película cinematográfica de éxito. Pero todo llega y el evento ocurrió con la película Tres hombres y un bebé, remake del film francés Tres
solteros y un biberón.
En un momento de la película, cuando la madre de Jack (Ted Danson)llega al apartamento para ver al bebé mientras se dirige a la cuna para coger a la criatura en brazos, pasa delante de una ventana en la que no hay nada. Al volver a pasar por este punto, ¡aparece claramente tras las cortinas la imagen de un jovencito que previamente no estaba allí!
Si en estos momentos estáis yendo rápidamente al video-club a haceros con la película, os diré que esto ocurre tras una hora justa, más o menos, del comienzo.
Por grotesco que parezca, la historia de que el niño era una imagen espectral caló hondo entre el público y los rumores se desataron. Se dijo que en la casa donde se había rodado la película había muerto
anteriormente un niño y su espectro era lo que la cámara había captado.
La centralita de la productora de esta película, Touchstone, se vio inundada de llamadas queriendo saber la verdad. Como explicación oficial, la compañía dijo que lo que se ve en la película es una foto
publicitaria de tamaño natural de Ted Danson (que en la película hace el papel de actor y modelo) que alguien dejó allí accidentalmente. Lógicamente nadie se tragó eso y la historia del fantasma arraigó aún más si cabe entre el público.
Sin embargo, no todo estaba perdido, puesto que Bill Givens, periodista de Hollywood y escritor para la TV decidió investigar qué había de cierto en toda esa historia.
Primero descubrió que a pesar de que la historia del niño muerto en el
apartamento es bonita en sí, la escena no había sido rodada en ningún apartamento de Nueva York, donde se suponía había muerto el niño, sino que se había rodado en un plató de Toronto. Por descontado, nadie había muerto tampoco en el decorado donde la escena tuvo lugar. Además, como bien dijo Givens, es muy difícil guardar secretos durante el rodaje de una película. Si realmente se hubiera filmado a un fantasma la noticia habría saltado rápidamente a la primera página de los periódicos.
Aunque no pudo sacar nada en claro de Touchstone, tras ver el fragmento en cuestión varias veces, decidió que lo que se ve no es
ninguna foto publicitaria en tamaño natural de Ted Danson, sino un niño de carne y hueso, que según parece debió pasar por el lugar del rodaje y que se asomó brevemente por la ventana, siendo pillado por la cámara.
La excusa de Touchstone debió ser emitida simplemente para enmascarar la metedura de pata. Como bien resume Givens en su libro Son of film flubs dedicado precisamente a eso, a las meteduras de pata cinematográficas: Creeré que es un fantasma el mismo día que
tenga la certeza de que un ovni ha aterrizado en Harvard y sus tripulantes hablen con un profesor de Astronomía, en vez de aterrizar
en un pantano para secuestrar a un campesino.
Yo he visto la película y coincido plenamente con Bill; lo que se ve es un crío que sabe Dios cómo, pasó por el decorado mientras se rodaba la escena. Al cambiar el encuadre de un plano medio a uno general fue cogido in fraganti por la cámara.
Lo realmente misterioso de todo el caso es cómo esta escena no quedó eliminada en la sala de montaje y llegó tal y como está a la copia definitiva de la película. Esto sí que es algo inexplicable pero a lo que evidentemente no hay que atribuir nada paranormal. Simplemente somos humanos y como tales nos equivocamos. Además, mientras haya gente que crea que esta vida no acaba aquí, se seguirán viendo fantasmas donde haga falta.
Tengamos la mente abierta hacia estas cuestiones, pero no tanto como para que se caiga nuestro cerebro...
Ummita