Hola a todos...
No sé por qué pero me estaba acordando ahora de cuando hice la objeción de conciencia. No quise hacer la mili bajo ningún concepto, así que, dada la posibilidad, opté por objetar.
El caso es que la hice en el puesto de la Cruz Roja de un pequeño pueblo de Zaragoza. Vivíamos de puta madre todos los que estábamos allí, incluidos dos gitanos con los que nos reíamos un montón (excepto cuando me tocaba dormir con alguno de ellos en las guardias nocturnas y soportar el hedor de sus pies...)
Era extraño sentir que podías desempeñar una buena labor al estar en un puesto de auxilio y a la vez sentirse totalmente inútil dada la incompetencia manifiesta de casi todos nosotros, pues la formación recibida fue nula. En fin...
El caso es que teníamos un jefe de puesto, un aborigen, un lugareño, que era un don nadie y allí, en el puesto, tenía un cierto poder sobre nosostros, y se dedicaba a hacernos la vida imposible todo lo que sabía (por poder, hubiera podido mucho más, pero su incompetencia y analfabetismo lo limitaban tremendamente...), con cambios de guardias, turnos puestos para joder trabajos, exámenes, etc...
Ahora me río pero a mis veintipocos años me entraban de vez en cuando muchas ganas de abrirle la cabeza con la primera herramienta a mi alcance...
¿Habéis tenido alguna vez alguna experiencia similar, ésto es, algún individuo con cierto poder (no me refiero a lo laboral) sobre vosotros y que, además de ser un pobre hombre fuera un tremendo hijo de la gran puta que lejos de inspirar respeto os diera asco, pero con el que, de una u otra forma hayáis tenido que tragar???
Contad vuestras experiencias...
(Mis saludos y recuerdos para el Richal y el Paco, que no sabían ni leer ni escribir, pero tocaban la guitarra y cantaban que era una bendición...)