Chus, su trabajo debería estar más reconocido. Un yayo que apoquina 2000 al mes en una residencia debería llevarse una lamida de ojete mínimo a la semana. Qué menos después de toda una vida trabajando.. en esos sitios tiene fisios, médicos, terapeutas ocupacionales, etc....pero debería existir la figura del trabajador sexual geriátrico,esa persona que dé los últimos gustazos a esos entrañables seres que con la mirada vacía y con bien de roña entre los pliegues de sus duras pieles nos van a dejar próximamente. mis dieses.