Falopio rebuznó:
Hostia, qué kinki
El otro día vi a unos chavales pretendiendo pasar por la seguridad del aeropuerto una mariposa más grande que esa.
Que no sabían que estaba prohibido decían
Si era más grande que esa, no es que estuviera prohibida en el aeropuerto, es que es ilegal en España. Esta es una navaja americana, de la marca Bear & Sons, en la caja reza "everyone respects a Bear" y en el interior, entre otras cosas, "proudly made in the USA". Nos llevan años de ventaja.
Gregory_Peck rebuznó:
Iskariote, pasa del puto Eristoff. Yo desde que hace unos años paladeé los vodkas del este (rusos y polacos principalmente) como que paso de lo que te venden aquí.
Prueba Moskovskaya, Standard o el estonio Viru Valge, los dos primeros los venden en España, el otro no sé, me lo trajeron hace unos meses. Ah,no le digas a nadie que lo coges para un combinado, que te puedes ganar enemigos
Suena genial, pero lo cierto es que el vodka lo uso para los Bloody Maries y ni se nota. Es un combinado con muchos sabores y no sé si merece la pena enguarrar un buen vodka así. Además, en el supermercado sólo hay Eristoff, Smirnoff y otro de esos que huelen a colonia pero valen 4 euros. De hecho lo más caro del cóctel acaba siendo el zumo de tomate, que sí que es determinante en el sabor.
No obstante tomo nota y agradezco la recomendación. Siempre he tenido la espinita de no haber bebido buenos vodkas.
ilovegintonic rebuznó:
Yo tampoco soy un gran partidario de la cerveza, francamente. No me disgusta, pero tampoco es mi primera opción nunca en los bares. Las españolas, lo mismo me da Mahou que Cruzcampo, me cansan a la segunda caña. En cambio las cervezas alemanas, ah, amigo, eso es otra cosa. Recuerdo haberme bebido litro y medio de cerveza de trigo como si fuera agua en Heidelberg y haberme sabido a gloria, y cada vez que he ido allí el agua casi ni la toco, siempre cerveza local. Y se bebe, ojo, fresca, no ultrafría, no como las de aquí que te las tienen que poner heladas para ser aceptables, y se va poniendo tibia poco a poco, y da igual, es buenísima, con sabor y con cuerpo, y no cansa. Texas, prueba cerveza de trigo, a ver qué tal, una Paulaner, por ejemplo. Aunque no sé por qué, cuando he pedido Paulaner en Alemania -en el caso de los sitios donde no hagan ellos su propia cerveza, que son los mejores- me ha sabido mejor que cuando he pedido Paulaner aquí.
A mí la cerveza sí me encanta, podría ponerme extremadamente pesado.
En Alemania sólo me gustaban las weissbier, las de trigo, sus otras cervezas no me entusiasmaban. De República Checa me quedo con absolutamente todas, son suaves y se beben solas. En España se están haciendo cervezas artesanales muy muy interesantes, en particular me quedo con
Spigha Na Valora, que se hace en Alcoy. Son cervezas con mucho cuerpo y personalidad, nada que ver con las comerciales, se juega con el lúpulo y los tipos de cebada para hacer cosillas que en Bélgica ya están copiando. Eso sí, beber cerveza artesanal se parece más a beber vino que cerveza, son más fuertes en graduación y sabor (... y precio), por lo que en lugar de maridar con una mierda de patatas fritas, te puedes comer algo más gracioso y disfrutarlo más aún.
ilovegintonic rebuznó:
Iskariote, muchacho, me sigues preocupando. Vas despacio, muy despacio, pero también muy sólidamente, hacia un lugar bastante oscuro. Te veo cargado de ira, de odio, pero de odio de ese que te devora a ti mismo, y lo estás regando muy bien y te va a crecer muy fuerte y te va a consumir.
El odio ha sido, con bastante probabilidad, lo que me ha empujado a estar como estoy. Es ese odio de alguien que confiaba en la humanidad y ha visto cómo ésta le fallaba una vez detrás de otra. Es el resentimiento del traicionado, algo que empieza como instinto de conservación y se acaba asentando por funcionar a la perfección frente a la naturaleza humana.
No renegaré nunca del odio, me parece que bien canalizado es el sentimiento más visceral pero también uno de los más racionalizables, por lo tanto mejor precursor de cosas interesantes. No obstante, ahora mismo, desde esa distancia que te da pensar que todo es odiable si lo miras lo bastante cerca, se llega también al extremo opuesto.
Es una visión que no vengo plasmando en los posts últimamente, porque no se da mucho pie y si se interpreta sin tener en cuenta la dualidad asco/pasión puede dar un mensaje pésimo. Pero ahí está, una capacidad renovada de disfrutar de las cosas bellas, de saborear los buenos momentos. Porque casi todo es falso, todo es temporal, no voy a dejar ni una gota por paladear de aquello que me sabe auténtico y especial.
Enamorarme cada día de algo, sin complejo alguno. Y por supuesto no tiene por qué tener nada que ver con mujeres. Enamorarme de un desayuno bien hecho, de un buen copazo, de una serie de anime o de una canción.
Últimamente me sorprendo a mí mismo riéndome como un enfermo mental, partiéndome el culo de risa. Cuando entiendo el porqué de las cosas como si leyese la letra en la que escribe Dios, cuando veo venir la siguiente acción como un jugador de ajedrez avanzado o cuando me ha sorprendido algo tanto que por fin me quedo sin palabras.
Cada día que pasa soy más feliz porque sé que es lo único sobre lo que puedo decidir. Es muy probable que lo que me haga feliz sea caminar por un sitio muy oscuro, donde el odio no te es ajeno, pero nunca en mi vida he visto mejor la luz y he sido capaz de amar tanto.