Ummita
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- 6 Oct 2003
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El fanatismo religioso y el boom milagrero ya están llegando a niveles impropios del siglo en el que estamos. Por mucho que avance la ciencia, la cultura y la razón, los brotes de superstición siguen calando hondo en muchísimas personas. Y en el mundo católico eso sigue estando a la orden del día, por mucho que se intente disimular.
Que Juan Pablo II, por su carisma, se convirtió en ídolo de masas, nadie lo discute. Aunque luego esos 'juanpablistas' no sigan al pie de la letra lo que el recién fallecido pontífice haya dictado en sus infantiloides encíclicas o aconsejado en su retrógrada doctrina moral. Los creyentes buscan otra cosa: milagros. O sea, señales celestiales que demuestren que 'ahí arriba' siguen velando por nosotros... Y lo que piden es que inmediatamente se eleve a los altares a Juan Pablo II. Hacerlo santo de la noche a la mañana. Y ya hay quien afirma haberse curado milagrosamente gracias a su intercesión, tanto cuando estaba vivo como ahora que está muerto. Aquí les dejo la noticia, aunque ya algunos conoceréis: https://www.elmundo.es/cronica/2005/495/1113084014.html
Ya sabéis mi opinión crítica sobre estas cuestiones. Y las posibles explicaciones psicosomáticas que estas curaciones pudieran tener. No sé cómo reaccionará la Iglesia ante estos testimonios, aunque me lo imagino... Puede que la Iglesia, como tantas veces ha hecho, se sirva de estas manifestaciones espontáneas de fe popular, y más en estos momentos de expansión del agnosticismo y ateismo en la sociedad occidental. Siempre es un buen recurso esto de los 'milagros' para convencer a la gente que el cielo sigue manifestándose en nuestro mundo, y sobre todo, entre los fieles del mundo católico. Ya sabemos cómo utilizó Juan Pablo II el atentado que sufrió en 1981 -no hay mal que por bien no venga- y cómo le encontró una rebuscada interpretación en clave profética a través de la tercera parte del Secreto de Fátima, que solo se la han tragado quienes utilizan las neuronas no para pensar, sino para recordar al pie de la letra los misterios del Rosario...
De lo que no tengo duda es de que pronto el Papa será canonizado. Ya ponen fecha incluso para el inicio del proceso: octubre. Y tampoco tengo duda de lo dificil que lo tendrá el próximo pontífice, al que se comparará constantemente con el anterior. Y es que 26 años de papado dejan huella... y manchas dificiles de eliminar.
Ummita
Que Juan Pablo II, por su carisma, se convirtió en ídolo de masas, nadie lo discute. Aunque luego esos 'juanpablistas' no sigan al pie de la letra lo que el recién fallecido pontífice haya dictado en sus infantiloides encíclicas o aconsejado en su retrógrada doctrina moral. Los creyentes buscan otra cosa: milagros. O sea, señales celestiales que demuestren que 'ahí arriba' siguen velando por nosotros... Y lo que piden es que inmediatamente se eleve a los altares a Juan Pablo II. Hacerlo santo de la noche a la mañana. Y ya hay quien afirma haberse curado milagrosamente gracias a su intercesión, tanto cuando estaba vivo como ahora que está muerto. Aquí les dejo la noticia, aunque ya algunos conoceréis: https://www.elmundo.es/cronica/2005/495/1113084014.html
Ya sabéis mi opinión crítica sobre estas cuestiones. Y las posibles explicaciones psicosomáticas que estas curaciones pudieran tener. No sé cómo reaccionará la Iglesia ante estos testimonios, aunque me lo imagino... Puede que la Iglesia, como tantas veces ha hecho, se sirva de estas manifestaciones espontáneas de fe popular, y más en estos momentos de expansión del agnosticismo y ateismo en la sociedad occidental. Siempre es un buen recurso esto de los 'milagros' para convencer a la gente que el cielo sigue manifestándose en nuestro mundo, y sobre todo, entre los fieles del mundo católico. Ya sabemos cómo utilizó Juan Pablo II el atentado que sufrió en 1981 -no hay mal que por bien no venga- y cómo le encontró una rebuscada interpretación en clave profética a través de la tercera parte del Secreto de Fátima, que solo se la han tragado quienes utilizan las neuronas no para pensar, sino para recordar al pie de la letra los misterios del Rosario...
De lo que no tengo duda es de que pronto el Papa será canonizado. Ya ponen fecha incluso para el inicio del proceso: octubre. Y tampoco tengo duda de lo dificil que lo tendrá el próximo pontífice, al que se comparará constantemente con el anterior. Y es que 26 años de papado dejan huella... y manchas dificiles de eliminar.
Ummita