Como materia existimos desde el principio de los tiempos y hasta el final. Es decir, que los átomos que me forman ya existían al principio del universo, y la casualidad química hizo que surgiera yo.
Mi conciencia también es una casualidad química, y termina con la muerte, pero los atomos que hoy forman parte de mi cuerpo, algún día formarán parte de otra cosa, ya sea el suelo, el cielo, las estrellas o todo a la vez.
No hay que darle tanta importancia a la conciencia propia. Una vez desaparecida, nos da igual donde están nuestros átomos, no podremos tener conciencia de nosotros mismos y todo habrá acabado desde un punto de vista consciente.
Y sin embargo hay gente que aún no ha llegado a esta conclusión que escribo. Algo falla.