Ya tengo suficiente para tocarme horas y horas. Son los mejores muñecos que jamás se inventaron y con mucho los más articulados, muy lejos de los ortópedicos Action-man de hoy en día. La caja, con su tapita que se llevantaba, fomentaba la ilusión a la hora de recibirlos. Yo tuve a Pegaso y a Escorpio y todavía conservo, ya sin una sola pieza de armadura, la figura de éste último.
También tuve NúmeroBots y ésto me ha llevado a recordar el juguete mejor diseñado y al que más cariño tuve, aunque hoy en día esté perdido, que no es otro que el maravilloso Optimus Prime.
