Es cierto, duermen mucho y en sitios variados. Este verano estuve en Londres en un curso con muchos de ellos. La mayoría, nada más llegar a la mesa de la biblioteca a estudiar echaban una cabezadita de unos 15 minutos (muchas veces encima del teclado del portátil encendido). Pero lo peor es que de vez en cuando dormían en clase. Pero no lo típico que nos ha pasado a todos de quedarnos dormidos del aburrimiento, no, ¡sino apoyando la cabeza en la mesa!. Allí debe estar bien visto, digo yo, porque lo hacían con una naturalidad pasmosa.
Bel667