Casi no hubo sobredosis en los ochenta y en los noventa por la heroína, es un ejemplo más de los periodistas inventando o usando mal términos.
Lo que mataba a la inmensa mayoría de la gente era que el producto estaba adulterado, cortado con otras sustancias, a veces veneno para ratas, estricnina y cosas que, si te pasabas mezclándolas, te mataban al meterlas en la sangre.
Pero no era la heroína o la sobredosis de la misma lo que te mataba, era las sustancias con las que la adulteraban las mafias al cortarla.
Al principio de este vídeo de la muerte del Pirri (con mayúscula como Patrón) el doctor Cabeza lo explica.
También Antonio Escohotado habló mucho sobre este tema.