Diego López
UN MAL FICHAJE, UNA BUENA VENTA Diego López ya posa con la camiseta del Real Madrid en una de las operaciones más extrañas que se recuerdan. El Madrid, a toda prisa, necesitaba un portero y como en todos lados le piden mucha pasta (Andrés Fernández, el de Osasuna, vale 9 millones) se acordó de que por Sevilla había uno que un día estuvo en esa casa, sin detenerse a valorar cómo está ahora. No sé si recuerdan los últimos años de Zubizarreta, cuando más que tirarse se dejaba caer. Pues esa es la impresión que me ha dejado Diego López en sus siete meses de estancia en Sevilla.
Por eso la operación no la veo mal, desde luego. Al Sevilla le hace falta el dinero para pagar sus cosas y como los principales activos no salen, no puede dejar escapar ninguna oportunidad. Recupera la inversión realizada en verano y se quita de en medio un fichón y un contrato por cinco temporadas por un futbolista que ya ha producido el hastío, que parece quemado. Así que Florentino ha hecho un favor, pues Diego López tenía pinta de convertirse en un mochuelo importante. Y el jugador se marcha al Madrid, casi nada, donde puede relanzar su carrera. Esas cosas pasan. Todos contentos.
Lo que sí cuestiono es el fichaje, a todas luces fallido. La prueba es que no han dudado dos segundos en quitárselo de en medio. El error fue traerlo, pues Diego López vino apuntando un declive. Simplemente era cuestión de ver los partidos del Villarreal. Pero como aquí se tira con pólvora ajena allá que fue el rumboso Sevilla a pagar un dineral. Bueno, por lo menos lo ha podido arreglar, aunque ahora creo hace falta un portero. Palop tiene una edad y no sería una sorpresa que se lesionara. Y tanta no será la confianza en Julián cuando nadie pensó en él en verano. Hay buenos porteros por esos campos de Dios y con imaginación y trabajo se encuentran soluciones. En el catálogo de Doyen no hay ninguno. Será difícil que venga otro.