Estuve el otro día en el tanatorio y pensaba que nunca me he asomado a ver a ningún muerto. Es un sentimiento extraño, como si por mirar les fuera a faltar al respeto. Me decía la hija de la difunta que la mirara que estaba fenomenal, como dormida, y yo que prefiero no y no.
Yo a mi familia les tengo dicho que caja cerrada aunque me dejen un pelo ondulado perfecto de sirena.