El Loco de las Coles
Famelic escaleto
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- 29 May 2005
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RAPE TIME !!!!!
A los 15 tuve mi primera novia seria. Se llamaba Estefanía, y nos conocimos en la playa. Era una muchacha bonita, simpática e inocente, y con ella perdí mi virginidad. Nos costó un poco, y como la mayoría de las niñas sin desflorar, sangró un poquito, pero recuerdo aquella primera vez como lo más bonito de mi vida.
Mi segunda novia fue Lucía. A Fany la dejé porque pensaba que nuestra relación notenía futuro, y todo hay que decirlo, tras la primera vez, ella se mostraba reacia a volver a hacerlo conmigo, y yo no me sentía lo suficientemente deseado. Así que encontré a Lucía, una chica que nunca me decía que no. De todas formas nuestra relación tampoco duró mucho, pues sinceramente, era muy fría en la cama.
Y su olor corporal dejaba mucho que desear.
Mi tercera novia se llamaba Lola, y la verdad es que era algo ligera de cascos. Le gustaba probarlo todo en la cama, y a veces sus "peticiones" me dejaban algo descolocado. De todas formas, reconozco que jamás me lo he pasado mejor con ninguna otra mujer. La conocí trabajando en un telepizza, y con ella descubrí los placeres del sexo anal.
Mi verdadero despertar sexual, vino no obstante cuando me fui de Erasmus a la antigua Yugoslavia. Por allí, en aquella época, estaban las cosas algo revueltas, pero hice muchos amigos entre los ex militares del ejército rojo, que me llevaban a sus fiestas y me invitaban a copazos de Vodka de 80º. Fue allí donde conocí a Petrova, una preciosa Yugoslava con la que compartí mis fríos días en Montenegro. Bueno, los compartí yo y mis amigos ex militares, que lo compartían todo.
Pero todo lo bello acaba, por desgracia, y tuve que regresar a España. Ahora me he estabilizado, y al fin he encontrado a la mujer de mis sueños. Casta, pulcra, delicada, una señora en la calle y una puta en la cama, como mandan los cánones.
Es perfecta, tanto que a veces me siento sobrecogido porque creo que me eclipsa en todo, que no merezco estar con ella. En un año de relación tan sólo hemos tenido una discusión fuerte, y fue porque no nos poníamos de acuerdo en qué película alquilar una noche de viernes en la que hacía demasiado mal tiempo como para salir por ahi.
Se llama Rosa, y al final alquilamos la que yo decía.
A los 15 tuve mi primera novia seria. Se llamaba Estefanía, y nos conocimos en la playa. Era una muchacha bonita, simpática e inocente, y con ella perdí mi virginidad. Nos costó un poco, y como la mayoría de las niñas sin desflorar, sangró un poquito, pero recuerdo aquella primera vez como lo más bonito de mi vida.
Mi segunda novia fue Lucía. A Fany la dejé porque pensaba que nuestra relación notenía futuro, y todo hay que decirlo, tras la primera vez, ella se mostraba reacia a volver a hacerlo conmigo, y yo no me sentía lo suficientemente deseado. Así que encontré a Lucía, una chica que nunca me decía que no. De todas formas nuestra relación tampoco duró mucho, pues sinceramente, era muy fría en la cama.
Y su olor corporal dejaba mucho que desear.
Mi tercera novia se llamaba Lola, y la verdad es que era algo ligera de cascos. Le gustaba probarlo todo en la cama, y a veces sus "peticiones" me dejaban algo descolocado. De todas formas, reconozco que jamás me lo he pasado mejor con ninguna otra mujer. La conocí trabajando en un telepizza, y con ella descubrí los placeres del sexo anal.
Mi verdadero despertar sexual, vino no obstante cuando me fui de Erasmus a la antigua Yugoslavia. Por allí, en aquella época, estaban las cosas algo revueltas, pero hice muchos amigos entre los ex militares del ejército rojo, que me llevaban a sus fiestas y me invitaban a copazos de Vodka de 80º. Fue allí donde conocí a Petrova, una preciosa Yugoslava con la que compartí mis fríos días en Montenegro. Bueno, los compartí yo y mis amigos ex militares, que lo compartían todo.
Pero todo lo bello acaba, por desgracia, y tuve que regresar a España. Ahora me he estabilizado, y al fin he encontrado a la mujer de mis sueños. Casta, pulcra, delicada, una señora en la calle y una puta en la cama, como mandan los cánones.
Es perfecta, tanto que a veces me siento sobrecogido porque creo que me eclipsa en todo, que no merezco estar con ella. En un año de relación tan sólo hemos tenido una discusión fuerte, y fue porque no nos poníamos de acuerdo en qué película alquilar una noche de viernes en la que hacía demasiado mal tiempo como para salir por ahi.
Se llama Rosa, y al final alquilamos la que yo decía.
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