Con gel de aceite de argan natural honey y luego una cosa que compré que parece gel pero pone creme duce q debe de ser algún tipo de crema que se echa en la ducha y no hace espuma. Dove argan creme ducha, huele de maravilla, a tierra mojada, a hierbas, a chimenea, es de los olores más reconfortantes que he comprado en un supermercado. Lo recomiendo a verruga y a cenobita.
El gel de aceite de argán corría por mis manos como si fuera un recuerdo antiguo, de esos que llegan cuando el aire se queda quieto y uno escucha hasta el polvo caer. Después vino la crema esa —la crème de ducha, decía el envase—, que no hacía espuma ni ruido, como las cosas que trabajan en silencio, igual que la lluvia fina cuando moja los campos sin que nadie la vea venir.
Olía a tierra recién abierta, a hierbas pisadas al amanecer, a humo de chimenea que se queda prendido en la ropa cuando cae la noche. Un olor manso, de esos que podrían encontrarse cruzando los caminos secos de La Sagra, donde el viento levanta historias viejas y las deja colgadas en las tapias.
Mientras el agua corría pensé que hay fragancias que no son perfume sino refugio. Como entrar en una casa encalada después de andar mucho bajo el sol. Como sentarse a esperar a que el frío se retire solo.
Lo compré en un supermercado, sí, pero el olor parecía venir de más lejos, quizá de algún patio olvidado o de una lumbre encendida hace años. Por eso lo recomiendo —a
@En plan!! y a
@Cenobita a también—, para que sepan que a veces la calma cabe en una botella humilde y que hasta en la ducha puede uno escuchar, aunque sea un momento, cómo respira la tierra.